
El Conservatorio es literalmente Casa de Conciertos, Konserthuset, un edificio azul que es famoso porque allí es la entrega de los Premios Nobel. Cumplen ahora cien años y había jornadas de puertas abiertas y conciertos breves de chavales de 16 a 19 años. Entré y había uno empezado, de lieder de Schubert cantados por un contratenor, Matheo Vivien, y con un pianista acompañante, Otis Kenward. Se llamaban Duo Fabulae. Fue un rato muy agradable, que se me hizo corto:
Volví al día siguiente. Esta vez eran dos breves conciertos de grupos de jazz. El primero era el Trane-Miles Kvintett, que conmemoraban el centenario de Miles Davis y John Coltrane. Fue una delicia, esos veinte minutos de improvisaciones de composiciones de jazz:
Y luego, Tre mot två Kvintett, el quinteto tres y dos, de dos conversatorios distintos de Estocolmo, que tocaban jazz sueco, también muy bien. Una delicia:



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