Quise poner esta cita ayer, junto
con el otro texto sobre hijas livianas y ventaneras. Hacen un
pendant muy bueno en esa idea del dolor maternal de Dios (y hoy, para redondear, es la Virgen de los Dolores). Quizá este texto sea todavía más bonito:
¿No habéis visto una buena mujer que tiene una hija liviana, ventanera? Ruégale: «Hija, no hagas eso, mira que te echas a perder, mira que me das mucho enojo»; llévala a confesar, a los sermones, y no aprovecha nada. Cuando esto ve la madre, que todo cuanto hace no aprovecha nada, ni su hija quiere enmendarse, hártase de llorar (OC I, 202).
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