Ganamos 4-2 al parchís, pero podríamos haber ganado 6-0 o perdido 6-0, así de ajustadas fueron todas las partidas.
Del viaje a Burgos me quedo con los campos segados, mientras oía Vistas al mar, ese programa no-programa que está tan bien en la programación de verano de Radio Clásica.
No fuimos a ver nada: nos quedamos limpiando el rastrero y recuperando recuerdos familiares, sobre todo de mi padre, que ahí tenía un pequeño reino de objetos: cerámicas, libros, utensilios antiguos. Vimos muchas fotos que teníamos en la memoria solo, cuadernos míos de la escuela, papeles de mi padre.
Llegué de vuelta para la final. Me alegré de la victoria, tan difícil ante esa Argentina indignante: ¿de verdad así quieren que les recordemos, como una banda de macarras, marrulleros? Nada de señorío, nada de lo mejor que atesoro yo de ellos, Baldomero Fernández Moreno, el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, Les Luthiers.

Muy de acuerdo con su crónica, Ángel. Únicamente añadiría a esa lista de argentinos memorables al Papa Francisco que, por desgracia, ya no está entre nosotros. Seguro que él habría sabido poner algo de concordia y "señorío" en ese partido.
ResponderEliminarMe vengo a defender como argentino, denodadamente.
ResponderEliminarEn este mundo capilar de las redes todo está expuesto en su peor color y las miserias de este lado del océano se manifestaron con todos sus matices.
Nos pintaron como malos perdedores (Paredes, Otamendi y Ayala no dieron un buen ejemplo) pero somos a la vez como un animal herido y fuimos apaleados inmisericordemente por una muy superior selección de España.
Deberían entender la profundidad de las pasiones del futbol en Argentina para mensurar el dolor de esta derrota. Aumentado más por la ofensa del triple epíteto "banda", "macarra" y "marrullero" que nos aplica Angel.
Siento que te haya molestado, pero lo pienso así. No fue solamente acciones concretas: creo que Argentina tendría que replantearse su modo de "jugar" al fútbol. Lo que ven como normal es inadmisible desde el punto de vista de del resto de la humanidad: empujones, codazos, tirarse, simular faltas, un actuar siempre al borde de la ley. Acosar a los árbitros, faltas brutales. Yo nunca había visto algo similar
ResponderEliminarYo he visto a la selección argentina de rugby y es justo lo contrario. El problema es del fútbol argentino
EliminarBaldomero Fernández Moreni
ResponderEliminarGracias, ya lo he corregido
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