jueves, 30 de noviembre de 2017

Pastillas de arte (y al final, algo útil)

Todavía me dura la impresión del grandísimo nivel de una serie de vídeos breves de la National Gallery de Londres sobre La audacia del arte cristiano. La hace Chloë Reddaway, que mastica las palabras, así que no podéis poner la excusa de que no la entendéis. Podéis empezar por el trailer:




Ahora han empezado una serie sobre el oro en el arte que también promete:


Y mientras, el KHM de Viena pone un vídeo de cómo recuperaron los frescos de una Villa romana. Es flipante:


A la vez, veo hoy un vídeo increíble de la posible Villa privada de Trajano en Roma, con unos frescos que me han dejado con la boca abierta.

Justo esta mañana, Antón me pasa un hilo de twitter sobre vegetación en el Coliseo de Roma que es simplemente brutal (en el mejor sentido de la palabra).

Pero si queréis algo práctico, mirad cómo se hacen los lapiceros:


También es muy práctico esto de como llevar a la vez a un niño y una maleta en un aeropuerto,:



miércoles, 29 de noviembre de 2017

De vuelta de Baeza

Esta entrada última la escribo casi por amor a la simetría, porque no pasó casi nada.
El viaje de vuelta duró otros mil kilómetros, pero esta vez paré en Valladolid: llegué, comimos, tomamos café y me fui.
Hasta Valladolid iba con uno de los participantes en el Congreso. Nos dio tiempo para ponernos al día, mientras cruzábamos la Mancha, la M-40 y la provincia de Segovia (creo que es la primera vez que veo Cuéllar, aunque también en este caso, de lejos)
Luego, solo, estuve oyendo un programa de RNE sobre Félix de Azara, personaje tremendamente interesante, naturalista importantísimo pero a la vez desconocido casi. Yo había leído cosas de su hermano José Nicolás, al que este casi ni conoció. Por la diferencia de edad no coincidieron en casa de pequeños y casi se encontraron por primera vez en Barcelona ya mayores, en una ocasión en la que pudieron pasar dos días juntos.
Luego la emoción la puso decidir qué salida de la autovía de las Rías Bajas entre Zamora y Galicia llevaba a una salida cercana para echar gasolina y cuál escondía un recorrido de kilómetros hasta un sitio perdido, mientras la luz de la reserva era como una ruleta rusa (esto último lo pongo por ponerme emocionante): salí en Padornelo, en una gasolinera solitaria pero sin desviarse mucho.

martes, 28 de noviembre de 2017

En Baeza



Yo iba a un Congreso, pero más a una reunión con amigos sobre un proyecto de investigación y eso fue lo bueno, porque el Congreso era de los agotadores en todos los sentidos negativos de la palabra: largas sesiones (hasta las diez y cuarto de la noche el último día) y mínima preocupación por la puntualidad, que nos afectó sobre todo a los sobreros: yo media hora tarde, a las dos y cuarto, cuando todo el mundo lo que estaba pensando era en comer, no en si san Juan de Ávila consultaba las Annotationes de Erasmo o no. Los matadores se habían deleitado en sus faenas y a los subalternos sólo nos quedaba rematar con pundonor: mis quince minutos de gloria quedaron en diez y todos contentos, que todavía tenían que hablar dos personas antes de poder irnos todos a comer.

Yo tuve un rato para dar una vuelta por Baeza. La Catedral era muy airosa, con ventanales serlianos que la hacían muy luminosa. Ahí arriba los tenéis:



Había un púlpito que me supo a reliquia, porque en él predicó san Juan de Ávila. Era del XV, recubierto con elementos metálicos en el XVI:






Abajo había escenas de los Trabajos de Hércules:









Tenían una imagen de la Virgen muy bonita en el presbiterio:


Había bóvedas vaídas. La del centro policromada y con una enorme lámpara que acabó ahí pero era de Jaén, creo:


Aquí las bóvedas góticas:


Además quedaba de antes del Renacimiento la Puerta de la luna, con un arco tan bonito como su nombre:


Pero quizá de Baeza se recuerde más esta fuente, por desgracia algo desgastada:


Nosotros teníamos el Congreso detrás, en el Palacio de Jabalquinto, de la época de los Reyes Católicos, con ese aire a caballo del gótico al renacimiento (el plateresco), muy bonito:



Mítico arco conopial, con un montón de figuras moviéndose (en la foto se ve mal, voy a ampliarla):


Todavía me dio para visitar varias cosas. Una, la capilla en el convento de san Francisco, de Vandelvira, como la Catedral:







El Ayuntamiento también se apuntaba a Serlio:








lunes, 27 de noviembre de 2017

La ida a Baeza

Empecé el viaje como la seda por Galicia: Josquin Des Prés en Radio Clásica y luego Vivaldi.
Le hice caso a Google Maps (que soy como el Alcoyano) y pasada Puebla de Sanabria me metí por una carretera de los años de las heladas franquistas: disfruté una barbaridad los cincuenta kilómetros, a paso de burra, cruzando tres puentes con prioridad sólo para un lado de los coches: en el del embalse de Ricobayo, precioso, se medía la tremenda intensidad de la sequía. Estuve por pararme a hacer una foto, pero iba contra reloj.
Va a sonar también franquista, pero era conmovedor ver banderas de España en casas perdidas de aquellos pueblos perdidos: el efecto mariposa de las quejas por las tarifas de las autopistas en Cataluña tiene efectos así en la Siberia zamorana.
Pasé Tábara. Me hubiera gustado parar a ver la iglesia, pero tampoco. El paisaje era maravilloso, otoñal, sereno.
En esas estaba oyendo un programa de Documentos RNE sobre José María de Cossío y la casona de Tudanca. Muy bien.
Zamora a lo lejos: la Catedral la entreví.
Salamanca: también vi la Catedral, tan imponente a lo lejos.
Nunca había ido hasta Béjar y mucho memos más abajo, hasta Plasencia. Primero había dehesas, luego los montes con los árboles en todos los tonos del amarillo, el rojo y el ocre.
En Radio Clásica pusieron dos arias cantandas por Alfredo Kraus: qué prodigiosa voz templada, brillante, potente.
No hice caso de las indicaciones a Hervás, a Monfragüe, al Jerte, a Yuste, a Guadalupe. No vi ni de lejos Plasencia y en una hora me había despedido de mi primera visita en mi vida a la provincia de Cáceres, ay.
Y de Plasencia a Navalmoral de la Mata y de ahí a Talavera de la Reina: dije que estaría a las dos y media y a esa hora llegué. Mi tía -esto es así- me cebó. Me dijo que no le gustaba cocinar, ella que se ha pasado la vida cocinando.
Después de la deleitosa sobremesa, enfilé Toledo y qué estampa de la ciudad me encontré al llegar, pero tuve que dejarla de lado. Y eso sí que dolió
El perfil de Consuegra.
Pero se fue oscureciendo y la carretera se complicaba.
Estaba oyendo un programa sobre el cardenal Cisneros (no del todo logrado) y la Nacional Cuatro estaba llena de camiones adelantándose a velocidades de tortuga, creando colas horrísonas de coches. A los lados, las luces dudosas de lugares de mala pinta cada cierto tiempo.
La llegada a la provincia de Jaén fue un alivio. Con más lío del previsto, di por fin con Baeza.
Qué agotamiento. Pero quién me mandaría hacer mil kilómetros en coche. Pero que me quiten lo bailao, me respondí.




jueves, 23 de noviembre de 2017

A Baeza

Ya estuve hace diez años*, pero por hacerle caso (otra vez) a Gregorio Luri, me voy a Baeza, a un Congreso, a hablar de san Juan de Ávila y el griego /(y de Erasmo, que me lo he encontrado en el medio, mecachis, con lo mal que me cae).
Voy a ir en coche: Orense - Zamora - Salamanca - Plasencia - parada en Talavera de la Reina (a ver a mí tía) - Baeza. Soy cada vez más perezoso en viajar, pero me hace un montón de ilusión ese cruzar por la vía de la Plata y hacer luego como un Camino de carmelitas, el de santa Teresa y de san Juan de la Cruz.


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*Releo lo que escribí hace diez años sobre ese viaje a Baeza y la verdad es que me me gusto mucho releyéndolo: mirad la primera entrada o la segunda (donde nació la AA) incluso la tercera o la cuarta sobre Machado, la quinta y la sexta de vuelta. En la séptima ya estoy en Madrid, la octava va de una ofrenda floral y resulta que la novena y final es el encuentro -¡hace diez años ya! con unos muy buenos amigos.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Un nuevo sacerdote en la eparquía de Bratislava



Hace ya nueve años estuve en Bratislava. Allí conocía a una familia de católicos de rito oriental, así que pude asistir varias veces a la liturgia (más información aquí), quizá de las veces que más me ha conmovido y todo ello sin entender ni una palabra; por eso, entre otras cosas, no le veo el problema a la liturgia en latín en la Iglesia latina, aunque uno no entienda nada (pero es que no es sólo cuestión de entender).

El último día Andrej, uno de los hijos, me estuvo enseñando los iconos. Es una eminencia de teología y liturgia eslava. En estos años se casó y tiene dos niños. Ahora se ha ordenado de sacerdote (porque los casados se pueden ordenar de sacerdotes). Yo estoy muy contento, por la Iglesia Universal, por la Eparquía grecocatólica de Bratislava y por mis amigos (su abuelo, ya fallecido, era un sacerdote, de esos mártires en vida de la época comunista).



Ahora han puesto en su web un montón de fotos. Son impresionantes: las de aquí son de esas.

Hace poco transmitieron en la Radio Eslovaca una celebración litúrgica desde esa misma iglesia y con su coro: y cómo cantan: aquí lo podéis oír.

martes, 21 de noviembre de 2017

Oxford 17 - Sobre Evelyn Waugh

Con ocasión de la publicación de los primeros volúmenes de las Obras Completas había una pequeña exposición en la Weston Library. Cargaban las tintas en todo lo negativo, pero al menos había cosas originales de Waugh, especialmente de su faceta de artista:

A la izquierda, ejemplares de The Oxford Broom de 1923, con grabados suyos de portada (uno lo vendieron aquí por 1300 libras). A la derecha, documentos de matrícula.


El de ser pintor (fallido) es un tema que recorre su obra: Esto en concreto son dos grabados de 1923. El de la derecha es Richard Pares; el de la izquierda es Harold Acton declamando con un altavoz, igualito que Anthony Blanche leyendo a gritos La tierra baldía en Retorno a Brideshead.




Esto, aunque se vea mal, es un dibujo muy bueno de una calavera; otro tema suyo, lo de Et in Arcadia ego:


Aquí, una citación de la policía para declarar por ir borracho en un coche con Matthew Ponsonby. Los tabloides se cebaron, llamando a Waugh, sin decir su nombre, el "pasajero imposiblemente borracho" (incapably drunk). También eso acabó en Retorno a Brideshead:


Si Waugh fuera sólo la suma de lo que ponían allí (aparte de sus propios dibujos) como positivo sería un ser bastante repugnante: pijo, borracho, frívolo. Lo que lo hace grande es lo que intentaban obviar, justamente, esa grandeza que no le reconocen, ay, ni en el propio Oxford.

lunes, 20 de noviembre de 2017

En vez de desahogarme, me disparo en los pies

Estos último días el cuerpo me estaba pidiendo dejar de regodearme en Oxford o Jerusalén y hacer una lista de malotes o encontrar algo de lo que quejarme airadamente, pero gracias a Dios me vinieron a la cabeza las imágenes de Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías y me horrorizó pensar que me pueda llegar a parecer en algo a ellos, hacer un texto donde me queje de algo quedando yo como el rey de los mares al final.

Y mira que podía quejarme de esta semana pasada. Diréis: es culpa tuya. Sí, no debí haber apostillado "Qué bobada" a esta frase que me encontré en twiter:
"Lo único verdaderamente importante es la filosofía. Porque el dinero satisface los deseos humanos pero es la filosofía la que los moldea. Oeconomía ancilla filosophiae".
En realidad la frase se podría intentar salvar, con mucha paciencia y muchos distingos y mucha misericordia, pero es que me pilló mal y contesté sin pensarlo.

El autor de la frase vio el comentario y, como hace cinco años, me llamó "Sara". Era una ironía que se entendía hace esos cinco años referida a Sara Carbonero y su supuesta inteligencia o falta de ella. Le contesté así: «Vaya, ya me insultaste así hace años. Qué memorioso». No le hizo gracia, me recordó una entrada mía en la que le fiskeaba un artículo. Le explique que aquello no era insultarle, sino un fiskeo. Acabó la conversación diciendo que pasaba de mí, que me dejaba en mi «santa insignificancia».

Así que en vez de hacer un Reverte o un Marías, me voy a disparar en los pies, haciendo de malote pero en la versión boba, diciendo de mí cosas que todo el mundo pensará que son estúpidas:

1. No me gustan los cuadros de Leonardo da Vinci (bueno, los dibujos sí).
2. No soporto la Novena Sinfonía de Beethoven.

Hala, ya lo he dicho. Me vuelvo a mi «santa insignificancia», la de los cuatro colgados que me leéis.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Musica que recomendar

Esto podría parecer una balada tradicional, pero es de la sueca Likke Li, muy valorada en el «mundo indie» (no confundir con el «mundo indepe»). Es una canción preciosa de todas maneras. La conocí gracias a este blog, que aparte de grandes textos, tiene recomendaciones musicales grandiosas:


Me gusta mucho lo que hace La bien querida. Esta canción está muy lograda y la letra es muy buena:



Venga, otra de Amadou y Mariam. Me da muchísima pena la letra, es desesperación con un rayo de esperanza en, justamente, el valor de la pobre guitarra del pobre Amadou:



Y estas cuatro canciones del islandés Júníus Meyvant:

jueves, 16 de noviembre de 2017

Oxford 16 - Christ Church College - el prado, el comedor y textos varios

Es monumental. Impresionante. Como los demás Colleges que he visto, el de Christ Church tiene un espacio con césped impoluto en medio, pero este es diez veces más grande que los demás:


Allí está un comedor «Harry Potter»


Bien, pero tirando a cutrecillo, la verdad; esas servilletas de papel como que no mucho.


Había placas a empleados, como este de la biblioteca, que lo fue durante 70 años:


O este portero que «mereció y obtuvo la aprobación y estima de la Sociedad toda»:


Había otro porrón de placas de eruditos. Sólo pongo esta de Osborne Cordon, que tenía un ingenio «acre, subtile, facetum» (agudó, sutil, juguetón). Y otra cosa bonita dicen de él: que vencía para sí a todos, tanto iguales como discípulos, en amistad («omnes sibi tum aequales tum discipulos amicitia devinxerit»):




Aquí Liddell, el del diccionario, el amigo de Lewis Carroll, el papá de Alicia


Un guiño para superar a Horacio de este obispo de Armagh que «bene merendo» (mereciendo bien) dice el tío que «exegit monumentum sibi hoc marmore perennius» (levantó un monumento para sí más perenne que este mármol).


Tengo que contar, para acabar, que fui al baño, aprovechando. Allí es donde me encontré este cartel que dice que no tiren el papel higiénico en en la papelera, sino en el baño. Yo si fuera chino (si es que es chino lo que está escrito arriba), me picaría:

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Oxford 15 - La Catedral de Christ Church - Locke y Ruskin y vidrieras y memoriales

En el suelo de la Catedral, antes del coro, dos placas, una lápida de John Locke

«I know there is truth opposite to falsehood, and that it may be found if people will and is worth the seeking» (Sé que hay verdad opuesta a la falsedad y que puede descubrirse si la gente quiere y está a la altura de la búsqueda).

Y otra de John Ruskin:

«There is no wealth but life» (No hay más riqueza que la vida). la frase vale por sí sola, pero si miráis el contexto, veréis que la opone a la economía política del momento, que veía la riqueza en otras cosas más materiales. Pero mejor es poner la cita entera:
THERE IS NO WEALTH BUT LIFE. Life, including all its powers of love, of joy, and of admiration. That country is the richest which nourishes the greatest number of noble and happy human beings; that man is richest who, having perfected the functions of his own life to the utmost, has also the widest helpful influence, both personal, and by means of his possessions, over the lives of others.

Las vidrieras eran del prerrafaelita Edward Burne-Jones, con la colaboración de William Morris:











Si os parecen flojas las fotos (con razón), podéis mirar este vídeo:


También había placas de homenaje, por ejemplo a los muertos en la guerra de los boers en Sudáfrica:


O esta a un estudiante («adolescens fortis innocensque») que se ahogó («obiit Iside demersus»: murió ahogado en el Isis):


Había también un busto de Pusey, el gran amigo de Newman en la época tractariana:

martes, 14 de noviembre de 2017

Oxford 14 - La Catedral de Christ Church - Thomas Gaisford y Peter Elmsley

Ya hablé de que estuve en la majestuosa Catedral de Christ Church, oyendo cantar vísperas al coro. Era un centro de peregrinación de santa Frideswide, ya dije. Es muy bonita:


La cabecera está bastante «recreada», la verdad. Pero bien, queda bonito:


Yo no hice más que llevarme alegrías de recononiiento. Por ejemplo, nada más entrar, me encontré una lápida dedicada a Thomas Gaisford, un clasicista excelente y que todavía se cita por su edición, no reemplazada todavía, del Etymologicum Magnum, el mejor diccionario bizantino.

Ahí se dice que fue Profesor Regius (lo más que se podía ser) de Griego, que desde niño se había entregado sobre todo a las letras griegas, que las promovió indefessus (sin fatigarse; ay) durante cincuenta años). Añade que de su saber dan muestra tant osu obra como el índice de impacto (eruditorum omnium domi forisque consensus). De su laboriosidad da muestra que siguió en el tajo hasta que con una enfermedad repentina en tres días se murió. Aña que era un «vir antiqua fide»: no creo que fuera católico, pero me hago la ilusión absurda de que sí. Sencillo de costumbres, de ánimo sincero, deseoso más de verdadera estimación que de honores. Con los hombres se comportaba con gravedad y modestia; con Dios inmortal humildísimamente (humillime). Qué gran tipo Gaisford.

Lápida de Elmsley, un erudito griego, de esos que aparecen en las notas:

«Quale acumen Graecae linguae admoverit testantur opera mortuo diu superfutura». Es decir: El grado de agudeza en la lengua griega que le movía se testimonia en sus obras, que sobrevivirán a su muerte mucho tiempo.
Esta placa es más fría, valga la sinestesia, pero al final resulta que la puso un amigo suyo, de los que estuvieron con él de pequeños en Westminster y que también estuvo allí con él. Se trata de C. W. W. W.