martes, 31 de marzo de 2015

Lucentum XVI




[Problemas de estar en primera fila: tener que hacer dos fotos y dejar al trombón tapado]

Ahora reparten mantas en los conciertos del ciclo de Músicas Contemplativas. Y con razón, que el sábado en Bonaval hacía un frío que pelaba.
La pobre soprano (Pepi Lloret) iba todo lo abrigada que podía. Los músicos (dos chirimías, serpentón, trompeta y sacabuche) consiguieron caldear el ambiente con aquella música preciosa: qué bien sonaban hasta las chirimías, que yo asocio con un sonido chirriante por las que tocan en la Catedral en algunas fiestas (quizá porque son metálicas) y que entonces sonaron con una dulzura muy bonita. El serpentón, una especie de sierpe de sonido grave, daba trasfondo. Y el trombón ayudaba, pero sobre todo el conetto: qué descubrimiento, una especie de flauta torcida de sonido maravilloso.

Esto es lo que tocaron: maravillas del siglo XVI.

Esto es de un concierto suyo, pero sin cornetto, ay:

lunes, 30 de marzo de 2015

Iñaki Uriarte - Diarios (2008-2010)

Es el tercer volumen, que me ha gustado mucho también, como los otros dos (mi reseña del volumen 1 / y dos cosas -una- y -dos- del 2), aunque noto dos temas nuevos:

-Aquí acaba siendo abrumadora la preocupación por la opinión que van a tener los demás de esos mismos diarios, de si realmente merecerá la pena escribirlos y además publicarlos. Este pasaje por ejemplo, que me aplico a mí mismo (con toda la modestia que pueda):
Editar. Que alaben tu comida casera no significa que por ello te creas con la capacidad de poner un restaurante. (51)
-Me he encontrado, sobre todo en la segunda parte, no la alegría del hedonista sereno que va dejando la vida pasar en una indolencia asumida, sino tristeza, una actitud como de aguantar, de espantar cosas, de ir tirando entre los días, pero a la vez con la mentalidad del esprit fort que no cae en debilidades como la religión (esos engaños consoladores). Ahí le veo mucho más verdadero, más triste, pero más verdadero. Me resultó curioso ver que tampoco él entiende el episodio de la higuera del evangelio, pero es de la mitad de la humanidad que simplemente lo pone en el debe de Jesús, en vez de quedarse con la interrogación. Es interesante esto:
Alguna vez fui tan ingenuo de pensar que, con solo desearlo y el paulatino paso del tiempo, yo podría ir convirtiéndome poco a poco en una especie de apacible filósofo helenístico o en un viejo y sonriente sabio chino. Nada más quimérico. Y lo peor no es mi decepción sino mi duda actual de que jamás haya habido en el mundo ningún sabio, ni griego, ni chino, ni nada, como aquellos con los que todavía soy capaz de fantasear. (55)
Por lo demás, sigue muy presente Montaigne (yo sigo sin haberlo leído, una vergüenza). También Borges (me deja perplejo tanta admiración: yo lo tengo en la lista del debe). Y va dejando comentarios sobre literatura tremendamente interesantes. Por ejemplo estos dos:
Leer a Proust debe de ser un mazazo para un escritor. Ahora está de moda leer a Chéjov, a Hemingway, a Carver, y pensar, engañosamente: «Esto lo hago yo». Al leer a Proust no creo que haya muchos que no se digan: «Esto no lo hago yo ni loco». (37)

Tras contemplar a una vecina cuidando sus flores, Virginia Woolf escribió en su diario: «Madame Charasse en su jardín: tal vez eso sea la verdad». ¿Cómo va a ser eso la verdad? Hubo épocas de mi vida en que frases como esa me ponían de los nervios. Ahora ya no. (38)
Y junto a ello, aforismos impresionantes. Por ejemplo estos dos:
Uno es más misterioso para sí mismo que para los otros, que pasan de largo. (64)

Esos que escriben como si en la literatura se tratara de escribir y no de leer. (71)

viernes, 27 de marzo de 2015

san Juan de Ávila sobre Jesús, varón de dolores (b)

Quise poner esta cita ayer, junto con el otro texto sobre hijas livianas y ventaneras. Hacen un pendant muy bueno en esa idea del dolor maternal de Dios (y hoy, para redondear, es la Virgen de los Dolores). Quizá este texto sea todavía más bonito:
¿No habéis visto una buena mujer que tiene una hija liviana, ventanera? Ruégale: «Hija, no hagas eso, mira que te echas a perder, mira que me das mucho enojo»; llévala a confesar, a los sermones, y no aprovecha nada. Cuando esto ve la madre, que todo cuanto hace no aprovecha nada, ni su hija quiere enmendarse, hártase de llorar (OC I, 202).


[hay vídeos impresionantes de la impresionante restauración de este Calvario de van der Weyden]

jueves, 26 de marzo de 2015

san Juan de Ávila sobre Jesús, varón de dolores

Parece que se hubo Dios aquí con el hombre como la buena madre con la mala hija que se le comienza a hacer liviana. Porque, cuando no le valen ya ni palabras ni castigos, vuelve las iras contra sí misma, y dase de bofetadas y despedázase la cara, y pónese así desfigurada delante de la hija, por que por esta vía conozca ella la grandeza de su yerro y siquiera por lástima de la madre se aparte de él.


El tríptico de Miraflores. La exposición de van der Weyden en El Prado, esa sí que me gustaría visitarla.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Hoy hubiera cumplido 90 años

Flannery O'Connor cumplía años el día de la Encarnación: nada más apropiado.


Aquí parecía que no había roto nunca un plato.

Y esta foto es extraordinaria:


El otro día alguien ponía su certificado de bautismo:


Aquí, con las monjas que cuidaban enfermos terminales de cáncer (las de la hija de Hawthorne), que le encargaron la edición de A Memory of Mary Ann:


Y aquí ante un autorretrato suyo que yo no conocía:


Podéis pasaros por mi blog monográfico para últimas novedades: las hay bien buenas, por ejemplo esta portada de una edición japonesa de Un hombre bueno es difícil de encontrar:



Aquí una necrológica bien curiosa de Manley Pointer, un pavo real que murió hace poco en Andalusia: estan locos estos flannerólogos.

La vista desde el porche de Andalusia, la más habitual para ella en los últimos años de su vida:

martes, 24 de marzo de 2015

Loitamos

No es una pintada, pero también está en las paredes de mi Facultad:


«Insumisas e rebeldes. Loitemos por una Galiza feminista»

Lo más interesante es la conjunción de nacionalismo y feminismo: el icono de Rosalía detrás, el escudo de Denantes mortos que escravos de Castelao en la camiseta de la «loitadora» de la izquierda.

Tipográficamente se juega a la mística de las hojas volanderas ciclostiladas. De hecho, cuanto más me fijo, más interesante me resulta el cartel, con el juego del morado con el blanco y negro, la composición de las tres chicas gritando, puro barroco en la posición de los brazos.

Y hasta tiene un punto «melancólico»: el Bloque, que es quien hace el cartel, está en fase pre-agónica y aquí está intentando enganchar a la generación joven con la retórica que le valió hasta hace bien poco a sus dirigentes, ya casi todos a punto de la jubilación. Qué duro le debe de estar resultando la situación actual a los de la generación del 68.

lunes, 23 de marzo de 2015

Miguel Delibes y Gonzalo Sobejano



A Delibes lo vi varias veces por Valladolid. Con Gonzalo Sobejano coincidí en el Congreso del Centenario de Clarín, en Oviedo, en 2001: una bellísima persona además de lo que ya sabía de él, que era un grandísimo sabio en literatura española y un crítico muy fino. Recuerdo que nos contó en un corrillo algo de la sensación de los habitantes de Nueva York justo después del 11-S.

Ahora se ha publicado un libro con las cartas* que se cruzaron. Me ha parecido admirable, desde todo punto de vista: los dos se tratan con un inmenso respeto y una admiración mutua grande. Todo lo dicen con una sobriedad enorme, sin sentimentalismos, yendo al grano. Es una relación muy de amigos hondos, muy verdadera, viril, por decirlo de alguna manera, contenida, muy castellana (en el mejor sentido de la palabra, entre un vallisoletano y un murciano). Solo se dejan llevar de una emoción contenida cuando se consuelan por la pérdida de sus respectivas mujeres: a los dos esas muertes les dejaron desmochados y tuvieron grandes dificultades de seguir con sus vidas normales después. Es muy bonito ver cómo se acercó Delibes a animar a Sobejano cuando se enteró de la muerte de su mujer (la suya había fallecido muchos años antes, muy joven): Sobejano lo agradeció infinitamente.

Pero habitualmente el contenido de las cartas es muy normal, no sé si decir vulgar: ordinario, cotidiano, sobre libros que han salido, ediciones que pueden hacer, conferencias que programan.

Un libro que me ha gustado un montón.


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*Amparo Medina-Bocos ed., Miguel Delibes, Gonzalo Sobejano. Correspondencia 1960-2009, Fundación Miguel Delibes, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2014

sábado, 21 de marzo de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia - 2(b)

Volviendo hacia la fachada principal (en realidad son varios edificios unidos por el perímetro de la valla):





















Le he hecho una foto a la esquina en pleno eclipse:

viernes, 20 de marzo de 2015

Arquitectura contemporánea en Galicia - 2

Este edificio estuvieron pensando en tirarlo hace unos años: una operación urbanística de la Universidad para hacer en su lugar un hotel. A mí entonces me alegraba que lo tiraran, ahora no. El COAG creo que protestó, explicando que era uno de los primeros edificios hechos con piezas prefabricadas. Ahora yo estaría decididamente con el COAG. Miradme mal, pero el hormigón y las piezas prefabricadas ahora me enamoran:

Es una parcela triangular. Empezamos por la parte más cercana a mi casa (al fondo, la torre del reloj):


A mí estas paredes de hormigón ahora me entusiasman:




Rodea todos los edificios una valla, también de hormigón, chulísima.








Debajo, sillas antizurdos, merecidamente castigadas (y me quedó una foto chula):


Y aquí las piezas prefavricadas:


Por si alguien está empezando a arrugar la nariz, mirad el ciruelo florecido delante:


Y si uno mira desde un lado, tampoco se ve tan sucio:


Umm, so thrilling:


En el otro extremo, la pared la han limpiado y es otra cosa:




Mañana seguimos con la fachada principal, más impresionante todavía.


El arquitecto es Fernando Moreno Barberá.
Hay un artículo suyo "Escola de Maxisterio", Obradoiro.17, 1990, 27-28. Tengo que mirarlo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Ser malotes



El colectivo (¿o es un tío solo?) Poet-iza / Gal-iza ha puesto, con su conmovedora caligrafía infantil característica, su segunda pintada en mi Facultad*.
Esta me conmueve por lo ingenua: querer ser un malo**, pero solo de película, de la  (=da) película, el prototípico malo que siempre acaba perdiendo, ay.
Como el contexto importa, está debajo de un cartel de Prohibido fumar que pusieron a instancias de los talibanes que no tienen bastante con prohibirlo en el interior del edificio y aplicaron no sé qué norma para conseguir que tampoco se pudiera fumar en torno a la puerta: somos malos, querido Poet-iza / Gal-iza, pero solo donde nos dejan.


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*No sé si fue buena política pintar la entrada, ha acabado siendo una incitación al malismo malotoso.
**No tiene sentido poner «malo/a» porque si es «mala» (caso de que hubiera alguna), no lo será realmente, sino en cuanto víctima del heteropatriarcado, con lo que aquí «malo» está muy adecuadamente puesto.

miércoles, 18 de marzo de 2015

El primer volumen de Proust, de oídas

Nos ha llevado no sé si tres o cuatro años, pero en los viajes al área de Arousa Norte, entre otros libros más de actualidad que íbamos probando (ahora estamos divididos con Dora Bruder de Modiano: a Mario le gusta, a mí me está pareciendo un timo) teníamos uno que no fallaba: Por el camino de Swann, el primer volumen de la obra de Proust.
Ha resultado ser el mejor libro para escuchar, desde mi punto de vista de oyente conductor: ese modo moroso de contar resulta especialmente agradable de seguir en una audición; no solo eso, aunque pasasen semanas de intervalo, era fácil volver al argumento. Diréis: es que es un argumento mínimo. Bueno: más a mi favor.
Me ha impresionado un montón la capacidad descriptiva de Proust, su estilo admirable, su finura de artista total, la increíble disección que hace de sentimientos, percepciones y sensaciones.
Y ahora tengo en mi memoria a Swann, a la dudosa Odette, al adolescente hipersensible narrador, las playas de Balbec, los caminos de las afueras de Combray.

martes, 17 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 12 (Final) - Irrupción y discurso de Alcibíades

Platón es un escritor colosal. También es un dramaturgo excepcional; y se ve especialmente al final de esta obra. En el contexto apolíneo por el que había transcurrido la conversación irrumpe la bebida, representada por el dionisiaco Alcibíades, que va a coronar a Agatón y acaba coronando también a Sócrates, al que dirige un impresionante encomio: los elogios a Eros que habían hecho todos los presentes los supera Alcibíades alabando a Sócrates, la personificación de ese demon.

Su discurso está lleno de humor pederástico: habla de acoso, de celos, de un triángulo Alcibíades - Agatón - Sócrates, pero este último, además de inmune al vino, lo es a lo sexual. El de Alcibíades es un discurso de borracho: la verdad de la vida que corrobora la teoría (o no). ¿In vino veritas?  De todos modos, le pide a Sócrates que corrobore la verdad de lo que digo, y el hecho es que Sócrates no le corrige nada de lo que dice.

Comienza Alcibíades hablando de lo difícil que es mostrar la «extraña manera de ser de Sócrates». Decide que va a hacer su elogio sirviéndose en su discurso de imágenes: comienza con la de Sileno –el sátiro Marsias– que es también un flautista que encanta (no como las flautistas vulgares) pero solo con palabras desnudas: al oírle todos quedan estupefactos y poseídos. Al propio Alcibíades las palabras de Sócrates hacen que el corazón le dé saltos, como a los agitados por el arrebato de los coribantes, y se le derraman lágrimas: en cambio, al escuchar a Pericles, sentía interés, pero no pasión. Los discursos de Sócrates son también como silenos: de primeras parecen vulgares (habla de gente vulgar: zapateros, curtidores, etc.), pero dentro son los que más sentido contienen: son «muy divinos», contienen muchas enseñanzas de virtud.

El hecho es que en realidad Alcibíades, con lo que admira a Sócrates, en realidad huye de él: siente vergüenza de no estar a su altura; también de haberse dejado llevar por el afán de honores cuando no está a su lado.
El hecho es que el sileno Sócrates tiene una imagen divina dentro: no le afectan las pasiones. Por ejemplo, cuando Alcibíades (que tenía fama de ser uno de los hombres más guapos de Grecia) ha estado a solas con él, a Sócrates le daba igual: ni cuando se quedaban solos hablando, ni cuando hacían gimnasia solos, ni siquiera en una cena solos, ni durmiendo en la misma habitación, ni incluso estando abrazados toda la noche. En la expedición a Potidea le superó en aguante, tanto respecto a la comida como respecto al frío. Allí fue donde Sócrates se quedó de pie parado durante 24 horas seguidas, ante la estupefacción de todos los presentes.

El hecho es que Sócrates le engañó a él, pero también a otros como Cármides o Eutidemo: les hacía creer que era el amante, pero en realidad era el amado (pero en otro contexto de lo pederástico). Y a Agatón le avisa contra él (seguimos con las bromitas pederásticas). Sócrates reacciona en la misma clave: le atribuye su franqueza a un deseo de enemistarle con Agatón. Lo de Alcibíades ha sido un «drama satírico y silénico».

Y esta rendición de Alcibíades ante Sócrates queda interrumpida por una nueva irrupción de borrachos, lo que aprovechan varios de los presentes para despedirse. Quedan Sócrates, Agatón y Aristófanes: Sócrates les obliga a reconocer que es propio del poeta saber componer comedia y tragedia. A continuación se duerme Aristófanes y, ya de día, Agatón.
Sócrates se levanta de la reunión, pasa el día con normalidad hasta la noche, cuando se va a su casa y se acuesta.

Mi duda ahí es: ¿Platón nos ha pintado un demon y lo ha disfrazado de Sócrates? ¿Qué espera que hagamos con esa figura de Sócrates que nos ha pintado aquí, que ni siente ni padece y da lecciones sobrehumanas a los pobres mortales?

lunes, 16 de marzo de 2015

Montañas con nieve a lo largo del Prepirineo

Tenía una reunión de lenguas clásicas en Biescas: de lo mejor de tan lejana cita fue el poder viajar entre Pamplona y Jaca en esa preprimavera prepirenaica en pre-explosión: los árboles sin hojas pero casi, los campos con brotes verdes (de los buenos). A un lado las inmensas montañas con nieve, aunque solo lo de más arriba, y pasando por unos pueblos apretados (por ejemplo Berdún con b) absolutamente escenográficos. Y ayer, a la vuelta, todo esto mientras oía la retransmisión del concierto del día anterior dedicado a Arvo Pärt: ¡tremenda experiencia la de conducir con la garganta atorada y los pulmones traspasados por los violines mientras oía el Te Deum!
En el pantano de Yesa, agua azul turquesa que brillaba en sordina.
Y pasé a Radio 3 y estaba tocando en directo un grupo que se llamaba Aurora [aquí el audio: son muy buenos]: me pareció un felicísimo augurio en un día tan señalado para los Amigos de la Aurora.
Y luego, poder pasar, aunque sin poder parar, por Pancorbo, el pueblo de mi padre.
Y parar en Burgos.
Y solo tuve un rato y solo pude hacer una visita demasiado rápida a la catedral de Jaca, y sin poder visitar el Museo [al menos esto de Románico Aragonés es un repaso excelente; también con una visita detallada al Museo, por más que virtual]

viernes, 13 de marzo de 2015

Diez canciones

Aquí van diez canciones en una lista de reproducción, mientras me voy a Biescas:

1. The Donkeys - I Heart Alabama (Live on KEXP @Pickathon) 2:16
2. Frankie Cosmos & The Emptiness - Joe Joe (Boys Are Dogs) 1:27
3. Valerie June - Dust Of The Dirty Rambler (Live on KEXP) (4:11)
4. Shabazz Palaces - Motion Sickness (3:55)
5. Digitalism - Second Chance (Live on KCRW) (4:32)
6. Belle Ghoul - Winter's Gone (4:22)
7. Belle and Sebastian - The Party Line (5:31)
8. Public Service Broadcasting - Gagarin (4:22)
9. Sleaford Mods - Tied Up In Nottz (3:23)
10. Sleaford Mods - Jobseeker (3:52)

jueves, 12 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 11 - Discurso de Sócrates (Diotima)

Sócrates ha conseguido cambiar las reglas, pero nada más empezar su discurso hace otro cambio radical: en vez de hablar él directamente cuenta lo que le dijo cuando era joven una tal Diotima de Mantinea (nombre parlante: «la que da honra a Zeus», de una ciudad de Arcadia que se puede asociar con manti- «adivino») de la que no sabemos por otras fuentes. Es adivina, consigue retrasar una peste 10 años (WTF!) y es enormemente descarada. Y así una mujer se convierte en la protagonista en un lugar de donde habian sido expulsadas.
Algunos piensan que (Platón) Sócrates se la inventa para hacer más digerible lo que quiere decir, que en realidad sería lo que habría estado pensando Sócrates cuando se quedó parado en la puerta al principio de la obra. El hecho es que en el supuesto discurso de hace muchos años introduce una crítica al de Aristófanes de unos momentos antes (y Platón no le deja a este rebatirle después, introduciendo a Alcibíades sorpresivamente cuando quiere intervenir). Recuerda Strauss el paralelismo con otro diálogo, el Menéxeno, donde quien habla es Aspasia, la amnate de Pericles.
Para Reale, Sócrates se pone la máscara de Diotima y al personaje de Agatón lo disfraza de Sócrates: todo el discurso es así una refutación de Agatón; de hecho lo llama ἁπαλός (y eso lo era Agatón) y todos los argumentos del joven Sócrates que desecha Diotima los ha expuesto Agatón.

La argumentación con la que ella le rebate al joven Sócrates es la de mostrarle que no hay solo alternativas «bello/feo», «bueno/malo»; también hay un intermedio (μεταξύ): entre la ignorancia y la sabiduría está la recta opinión (τὸ ὀρθὰ δοξάζειν), un saber realmente algo pero sin tener la certeza de saberlo.
Eros no es ni bello ni bueno: tampoco es un dios. No es un mortal: es algo intermedio, un δαίμων. Sus funciones son las de mediar entre hombres y dioses: súplicas y sacrificios de los primeros, mandatos y recompensas por los sacrificios por parte de los otros. En ese contexto es fundamental el arte de la adivinación y de los ritos sacerdotales (sacrificios, iniciación, ensalmos, adivinación, magia). Los que saben de esto son «hombres demónicos».
A la pregunta de Sócrates sobre los padres de Eros le responde Diotima con un mito ad hoc en un contexto olímpico, donde Afrodita está por encima de Eros. Póros (= la salida, el recurso) y Penía (=pobreza) son los padres de Eros: es pobre y feo como su madre, pero como su padre es audaz, cazador (aquí aparece con las características que había descrito Pausanias sobre el amante y sus engaños).
Es filósofo: el filósofo es amante de la verdad, que no posee. Le corrige Diotima en que Eros sea lo amado: no, es el que ama.
Qué utilidad tiene para los hombres, pregunta Sócrates (204c): es amor a las cosas bellas -dice Diotima- para que sean suyas. ¿Y para que quiere que sean suyas? Sócrates no sabe qué contestar y Diotima hace un salto de lo Bello a lo Bueno: y así sí: querer tener siempre lo bueno, eso es la felicidad.
El amor es un término multiabarcante, como Póiesis (=hacer cosas) vale para todo pero por antonomasia se aplica a la poesía, así que el Amor es por antonomasia amor a la belleza, para poseerla siempre. Aquí introduce Diotima una crítica a que el amor sea amor a uno mismo: el amputarse miembros por un bien superior va en contra de ese tipo de argumentación, que estaba en el fondo del discurso de Aristófanes.
En resumen, el amor, propiamente, es amor al bien.
Definición en la que están de acuerdo: el amor consiste en el deseo de poseer el bien para siempre (ὁ ἔρως τοῦ τὸ ἀγαθὸν αὑτῷ εἶναι ἀεί 206a).
Y cómo se puede lograr eso: procreando en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma (206c). La procreación hombre-mujer es así lo que hay de inmortal en la humanidad. La procreación se realiza en lo bello. El amor no es amor de lo bello, sino de la procreación en lo bello. Y si se quiere que permanezca para siempre, es amor a la inmortalidad. Se expone así una idea de la inmortalidad sucesiva de la raza humana (usando el ejemplo del cuerpo humano: células sucesivas, pero la misma persona siempre – y de nuestro cambio de ideas y planteamientos vitales siendo nosotros los mismos). Diotima, como una sofista de pura cepa (208c) le habla de la inmortalidad por la fama, la de los fecundos en el alma: (Alcestis, Aquiles y Codro murieron por la fama: WTF!): la de Homero y Hesíodo, la de las leyes e instituciones que dejaron Licurgo y Solón.
Pero hay una iniciación superior a la que quizá Sócrates, dice Diotima, no podría llegar: comprender que la belleza está por encima de los cuerpos particulares, que permite superar la atracción a un cuerpo concreto y descubrir la belleza en los razonamientos, las normas de conducta, las leyes, las ciencias. De ahí, «vuelto hacia el extenso mar de la belleza y contemplándolo» procreará discursos y pensamientos, hasta que llegue a lo bello en sí (211a).

El discurso de Sócrates nos introduce en un contexto mistérico, de revelación de una verdad a varios niveles. Para Reale la clave es que el Eros es el elemento de unión de la realidad (copula mundi), la esfera intermedia del ser entre las ideas y los entes matemáticos, donde la clave es el principio del bien, cuya primera y principal explicación y manifestación es lo bello. Siguiendo a K. Hildebrandt, Reale piensa que aquí Platón está asumiendo y superando la cuestión del devenir de Heráclito: cambiamos en el cuerpo, seguimos siendo nosotros mismos. No sé si me convence, aunque fascinante es.
En Diotima estarían los rasgos de la nueva religión filosófica.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Los que guarrean con poesía

Ahora les ha dado por manchar las paredes de la Facultad con poesía, de una profesora muy popular de la Facultad, que, siendo joven, ya lleva tiempo en el canon. Luego lo firman con un anagrama: Poet-iza/Gal-iza (son como niños):



Yo -será porque me ha succionado el seso Platón, cuando le da un zasca vía Sócrates al pobre Agatón- a la poesía le pido primero rigor (hasta la propia autora no está segura de si está de acuerdo con esos versos).

Venga, solo apuntaré una cosa: la inocencia no es lo contrario del poder (no es bueno hacer que todo gire en torno a la sagrada palabra: «poder»): es no hacer mal. No poder hacer el mal no es impotencia, es otra cosa.

martes, 10 de marzo de 2015

Richard Ford (el malo)

El bueno es el grandísimo novelista norteamericano.
Al malo lo estuve leyendo por primera vez el sábado, entre divertido y escandalizado ante lo que dice sobre Galicia este viajero inglés del siglo XIX, un gilipollas cretino muy detallista en los recorridos y distancias y un redicho en todo lo demás.

Casi todo el tono es de inmensa superioridad crítica (y bien que tendría motivos en muchas cosas, pero no voy a eso) y la correspondiente condescendencia. Luego me hizo hasta gracia que se pase el día despreciando todo el arte barroco que ve, por ejemplo cuando dice del retablo de san Martín Pinario que «representa el churriguerismo más vomitivo, Santiago y San Martín cabalgan juntos en un fricandó de pan de jengibre dorado». Con lo que a mí me gusta justo ese retablo.

Y luego que va señalando paralelos en todo tipo de civilizaciones de lo que se va encontrando, como un Frazer avant la lettre (y más pedante que todos juntos: ve un carro y se remonta a los Upanishads, Macrobio y los asirios, y todo así).
En lo que siempre se fija es en los rastros de lo inglés, de las batallas contra Napoleón en la península, gloriosamente ganadas siempre.

De los asturianos dice que «como cocineros son los menos malos de toda España, ese Érebo gastronómico, donde las personas solo comen para vivir, como hacen con las bestias que perecen».
Y lo dice un inglés, lo de la comida.

lunes, 9 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 10 - Sócrates rebate a Agatón

Sócrates reacciona al discurso de Agatón con fingida admiración y fingido miedo de no llegar a la altura de un discurso «tan bello y tan variado», que le recuerda a Gorgias (modelo de Agatón) y que es como una Gorgona que podría petrificarlo con esa retórica florida que usa, hecha como por juego.
Lo que finge haber descubierto ahora es que no sabía hacer elogios del amor como los demás -y eso que es tremendo en lo erótico (δεινὸς τὰ ἐρωτικά). Pide replantear el certamen, puesto que pensaba que se trataba de decir la verdad sobre el tema: con ello está haciendo un zasca a todos, pero con elegancia, al contraponer su búsqueda de la verdad al mero deseo de quedar bien o hacer algo «bonito» por parte de los otros. Le pide pues a Fedro –padrino del simposio- replantearlo sobre nuevas bases: y a partir de ahí se convierte en un torrente desbordado.
[Para Strauss la crítica de Sócrates al discurso de Agatón está más bien en que selecciona lo que le conviene y se queda con lo que le vale. Sócrates afirma contra eso que pensaba que se trataba de conocer de verdad algo y a partir de ahí seleccionar las partes más bellas y exponerlas de la forma más adecuada, con lo que se está presentando a sí mismo como el orador perfecto, que también selecciona (por ejemplo no entra en la cuestión del incesto, aunque insinúa que es un problema), pero a partir de bases firmes, desde la verdad]

Sócrates le pide a Fedro que le permita preguntarle a Agatón «unas cosillas» (σμίκρ' ἄττα) y en realidad le le aplica un tercer grado filosófico: alabándole que comenzase por quién es Eros, le pregunta si entonces Eros es eros (=deseo) de algo o deseo de nada (como el padre es padre de alguien en cuanto padre). Si es deseo de algo, entonces desea eso y lo desea porque le falta (en cuanto carencia - τὸ ἐνδεές; también en cuanto que no está pleno - ἑτοῖμος). El que ya tiene eso, lo que desea es seguir poseyéndolo. El Eros es eros de algo (genitivo subjetivo: alguien ama algo), con lo que refuta a Agatón -y a Fedro- en que el Eros es del amado: no, es del amante.
Y aquí entra Sócrates a matar: Agatón había dicho que Eros es un dios bello. Pero Eros desea lo bello, luego no es bello.
Y así le contesta el pobre Agatón: κινδυνεύω, ὦ Σώκρατες, οὐδὲν εἰδέναι ὧν τότε εἶπον; literalmente: «corro el peligro, Sócrates, de no saber nada de lo que entonces dije» (Fernando García Romero traduce muy bien: «es posible, Sócrates, que no supiera nada de lo que dije entonces»).

Según Jaeger, Sócrates se comporta con cortesía al no continuar por ahí: se contenta con que Agatón reconozca que lo que ha dicho no tiene base firme. Según Reale, a partir de aquí se pone la máscara de Diotima para demoler todo lo que había dicho Agatón en su discurso.

viernes, 6 de marzo de 2015

El artista promete dejar de crear

Gran idea: que el dinero alemán pague a los «artistas» para que dejen de «crear»:


[Contexto]
Nos saldría barato (a los alemanes, quiero decir, que para eso son los malos, que lo dicen los griegos y ya sabemos que son «herederos» de los griegos daquela).

La letra:

El artista pide 100.000 euros a su galerista
El director pide 100.000 euros a su productor
La actriz pide 100.000 euros a su agente
El novelista pide 100.000 euros a su editorial
El artista promete dejar de crear si recibe un millón de euros
El artista promete dejar de crear si recibe un talón por valor de un millón

El artista pide 100.000 euros a su galerista
El galerista pide 100.000 euros a la fundación
La fundación pide 100.000 euros al gobierno
El gobierno pide 100.000 euros al Deutsche Bank
El artista promete dejar de crear
El artista promete dejar de crear

"Me voy a encerrar en un búnker del Deutsche Bank de Zurich...
Vamos al banco, dame un abrazo
Un buen apretón de manos
Dame un abrazo, choca esa mano
Extiende un talón por valor de un millón"

Si el artista tiene crédito... Si crees que el artista tiene...
Si el artista se entera de que crees...
Si el artista se entera de que tienes crédito...

El artista pide un adelanto... El artista pide un cheque en blanco
El artista promete dejar de crear si recibe un millón de euros
El artista promete dejar de crear si recibe un talón por valor de un millón

jueves, 5 de marzo de 2015

Pintadas en mi Facultad



Ya veis, como media Facultad se dedica a ello, ya no vale hablar de «feminismo» sin más, que tiene su punto absolutista: «feminismos» en plural.

Luego, es interesante también que el otro polo de la ecuación sea la barbarie: los feminismos son la nueva civilización, la nueva Grecia, la nueva Ilustración, nada menos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 9 - El discurso de Agatón

Agatón, el autor de tragedias homenajeado, habla justo antes de Sócrates. Representa la poesía trágica, pero ya más bien epigónica, muy relacionada con la retórica gorgiana. Es clave que acabe su discurso como Gorgias el Encomio de Helena, afirmando que es como un juego, sin darle más trascendencia.

Reale recoge de Jaeger la idea de que Agatón está pintando en ese discurso, con «enamoramiento narcisista», su propia imagen.

A los anteriores oradores les critica haber hablado de los beneficios del Amor, pero no haber alabado al dios. Lo va a hacer él: Eros es el más feliz, el más bello. Es el más joven (y con ello contradice a Fedro: el hecho es que Eros está siempre con jóvenes –y lo semejante busca lo semejante- y huye de ancianos.
Más antigua que él era la Necesidad (Ἀνάγκη); si hubiese reinado el Amor entre los dioses no habría habido desavenencias entre ellos; ahora que sí reina, ya no están enfrentados.
Es un dios blando (ἁπαλός) y va con los suaves (μαλθακοί), caminando sobre sus cabezas y corazones. Es el más flexible: entra y sale por las almas.
Agatón le atribuye cuatro virtudes: justicia, templanza, fortaleza y sabiduría. Es el de máxima justicia porque como es blando es incompatible con la violencia; en templanza, puede dominar a todos los placeres y deseos, en fortaleza, es superior –como Afrodita- a Ares. Y en sabiduría consigue algo asombroso: que todos los enamorados sean poetas; en las artes es el mejor, porque inspira todas. Guiado por Eros, Apolo descubrió las tres en las que es maestro: el arco, la medicina y la mántica. Las artes (la techne) son las protagonistas de esta nueva era de dominio del Amor.
La peroración es un crescendo de imágenes en ritmo poético sobre las bondades del amor. Con ello, entusiasma a su auditorio, que rompe en aclamaciones.

A él será al que más critique Sócrates, pero a la vez es el único que aguanta junto a él hasta casi el final. Leo Strauss lo atribuye a que dice que Eros es amor por la belleza y no admite que haya algo ajeno a él por encima.

Para Rosen, mientras el objetivo de Aristófanes era conservador, Agatón es innovador, exalta la juventud y la innovación autónoma. Su discurso está en el centro exacto de la obra y es el más importante antes del de Sócrates. Agatón es un innovador en lenguaje, pero, como su maestro Gorgias, no tiene un punto de anclaje más que en sí mismo: le mueve el narcisismo. Empieza su discurso con el yo: ἐγὼ δὲ δή βούλομαι: yo / voluntad / método / innovación técnica.
Aristófanes contaba un mito humano, Agatón pontifica sobre los dioses (especialmente Eros).
Destaca a Apolo en relación con Eros y en ambos destaca la individualidad. Con ello está retando también a Sócrates, a una guerra de música y profecía (y el arco – la guerra y símbolo de la poesía).

martes, 3 de marzo de 2015

Más de Lec

Más aforismos de Stanisław Jerzy Lec:
Soné con la realidad. Me desperté aliviado.

Prefiero la inscripción "Prohibido entrar" a "Sin salida".

Una ventana al mundo puede taparse con un periódico.

Incluso en su silencio había faltas de ortografía.

Las rosas huelen profesionalmente.

Encontré a un hombre tan poco ilustrado que tenía que inventarse él mismo sus citas de los clásicos.

Quería decirle al mundo una sola palabra. Como no supe hacerlo me volví escritor.

El instante en que uno descubre su falta de talento es un destello de genialidad.

*(página.número en la página): 19.1, 20.1, 21.6, 28.1, 30.2, 31.4, 34.4, 73.1

lunes, 2 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 8 - El discurso de Aristófanes

Situado después del trío de defensores del status quo pederástico, el de Aristófanes es quizá el discurso favorito de la modernidad. Apunta Luis Gil que seguramente sus contemporáneos lo vieron como otra ocurrencia graciosa y estrafalaria, con sus puntos de verdad, por qué no, de aquel cascarrabias conservador que al final acaba reafirmando lo que ya hay. Al menos pone el amor hombre / mujer en pie de igualdad con los otros tipos.
Su intervención tiene el morbo además de que había criticado duramente a Sócrates en Las nubes, como sofista y portador de novedades peligrosas. Muchos piensan que su ataque de hipo, además de su valor estratégico para situar su discurso en el grupo final, con los poetas, es una venganza y una broma de Platón. Rosen explica que el estornudo que le quita el hipo es soltar aire, remedio contrario al de tragar aire en el hipo y que sirve de ataque en broma al médico Erixímaco, que alababa la armonía de contrarios.

Lo que hace Aristófanes es contar un relato original suyo, que, como explica Dover, tiene forma de cuento tradicional, con un 'érase una vez', argumento esquemático, moraleja y deseo final de algo mejor tanto para el narrador como para el auditorio. A la vez, está muy cerca de los argumentos fantasiosos y más o menos utópico/distópicos de sus comedias: los humanos eran antes seres dobles, formados de dos cuerpos actuales (había tres posibilidades: varón+varón, varón+mujer, mujer+mujer). Andaban y corrían en todas las direcciones y podían ir rodando: eran esféricos.
Eran arrogantes y amenazaban a los dioses (para Rosen, su hybris es la de los pederastas: el deseo de establecer su ley sobre los dioses): Zeus los dividió por la mitad. Apolo, a las mitades que quedaron, les arregló la piel, haciendo un nudo en el ombligo y dejando unas arrugas para que cuando las vieran recordaran su situación previa.
El hecho es que, así partidos, las dos mitades se abrazaban y morían de inanición así abrazados. Zeus decidió mover los genitales, que estaban detrás, adelante, por lo que la unión ya fue fructífera en el caso de los andróginos y en los otros casos al menos la relación sexual calmaba ese afán de unión y así podían dedicarse a cosas productivas, con lo que las personas en relaciones pederásticas son las que dirigen la sociedad y las relaciones heterosexuales son para la masa. En los hombres dobles esféricos había era un tipo de reproducción que consistía en dejar la semilla en el suelo como las cigarras (o los saltamontes, que no lo tienen claro los estudiosos).
Existe todavía el peligro de que esos seres demediados lleguen a ser divididos otra vez por la mitad (iríamos a la pata coja en nuestra única pata) o la posibilidad –si nos comportamos bien- de volver a estar unidos completamente y para siempre en ese ser doble originario que éramos.

Ahí pone esta impresionante definición (191d): «desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de unos a otros innato en los hombres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos y curar la naturaleza humana. Cada uno de nosotros es, por tanto, una contraseña de hombre...» (ἔστι δὴ οὖν ἐκ τόσου ὁ ἔρως ἔμφυτος ἀλλήλων τοῖς ἀνθρώποις καὶ τῆς ἀρχαίας φύσεως συναγωγεὺς καὶ ἐπιχειρῶν ποιῆσαι ἓν ἐκ δυοῖν καὶ ἰάσασθαι τὴν φύσιν τὴν ἀνθρωπίνην. ἕκαστος οὖν ἡμῶν ἐστιν ἀνθρώπου σύμβολον…).

De aquí viene todo lo de la media naranja, las frases de las películas de "he/she is the one", lo de "x me completa". Nos parece a nosotros mejor ahora el discurso de Aristófanes o porque de hecho ha influido la visión moderna del amor o porque lo vemos como profético de lo que ahora nos parece.

Para Reale lo que está en el trasfondo de todo esto es que eros es «el hacer de dos, uno y el intento de curar de este modo, o sea, en función del uno, la escisión diádica de la naturaleza humana» (115-6). Eros es así nostalgia del uno, es buscar la unidad originaria, en lo que ve las doctrinas no escritas de la Unidad y la Dualidad. Pero lo que se busca en el otro no es el placer, ni estar juntos, sino algo que adivina y expresa enigmáticamente (192c-d ἄλλο τι βουλομένη ἑκατέρου ἡ ψυχὴ δήλη ἐστίν, ὃ οὐ δύναται εἰπεῖν, ἀλλὰ μαντεύεται ὃ βούλεται, καὶ αἰνίττεται). Reale piensa que aquí se apunta a otra unidad, no la de los dos amantes en uno, sino al uno trascendente, el bien en sí (refutación de Diotima en esta línea en 205e – 206a).

Por su parte Leo Strauss se centra en los aspectos políticos: Eros es el dios más grande, pero para la humanidad (no como Fedro, para el amado) y además no es que tenga que ver con la medicina (como decía Erixímaco), sino que es médico. Esos seres circulares originarios serían como los dioses cosmológicos, seres sin eros. Ser partidos en dos los vuelve civilizados y Zeus es el monarca que astutamente gana con la operación: más personas y más débiles. El eros sería el intento de volver a la situación previa, pero dentro del nuevo marco establecido por Zeus.
Eros es posible sin Afrodita, no tiene relación con los dioses olímpicos, es un dios cósmico: es un movimiento de la naturaleza, de la naturaleza dañada contra la ley. Los hombres son como los dioses olímpicos: tienen relaciones sexuales que garantizan su supervivencia y su disfrute y todo ello les lleva a la piedad respecto a los dioses y por eso el discurso de Aristófanes acaba en una alabanza de la piedad.
El Eros no puede ser satisfecho para siempre, definitivamente, por lo que apunta a otra cosa, que no se puede alcanzar. En ello, Eros es trágico. E incluso los dioses pueden castigar más todavía al hombre.
Apunta también Strauss muy finamente que frente al platonismo (la posición erecta del hombre es para mirar arriba), Aristófanes establece la posición erecta como vía para abrazarse (Rosen apunta: y como medio de autoconocimiento del carácter fracturado del yo dividido: lo del ombligo y las arrugas). Por eso, para Aristófanes, el amor es esencialmente amor a uno mismo. No descubrió el amor a lo bello como motor.

Por su parte Rosen señala que Aristófanes ve la dualidad en el interior de cada hombre, no hace dos polos de personas (los pocos frente a la muchedumbre), y generaliza la discusión a toda la ciudad. Eso es lo que hace la comedia, con elementos antiguos y nuevos: el recurso a un mito probable basado en la variación de la naturaleza humana.
El deseo sexual del cuerpo en él está en paralelo al ansia erótica del alma por las ideas de Sócrates, pero hay un mundo de diferencia. Para Aristófanes, el esfuerzo humano es básicamente físico: la psique se define y depende del cuerpo (a mí me parece que ahí esta la 'modernidad' de Aristófanes, y clave de su éxito actual).
Para Rosen, la visión de Aristófanes en realidad es básicamente trágica, porque niega la posibilidad de trascendencia del cuerpo.
También la posibilidad de la vuelta definitiva a la unión previa por parte de Hefesto en realidad es un castigo (es él el que atrapa juntos a Afrodita y Ares en el episodio cantado en la Odisea).