viernes, 16 de diciembre de 2011

Canónigos



Este año se celebran los 800 años de la Consagración de la Catedral: una pena que haya pillado en medio el robo del Codex y que el Pórtico de la Gloria siga cubierto, varios años después, en poder de los restauradores, que no tienen ninguna prisa por soltar su presa: todos estos años sin poder verlo son una pérdida que no sé si podremos compensar con la vaga y lejana promesa de que será por nuestro bien.
Y en la exposición en Bonaval hay algunos objetos costosísimos, regalos de reyes y potentados, impresionantes por su precio, que no por su valor. Y de entrada, algunas basurillas contemporáneas. Y además, las socorridas casullas, en este caso unas que habían perdido todo rastro de las escenas que una vez tuvieron bordadas.

Pero así y todo, es una exposición que vale la pena: y mira que han puesto las luces de manera que uno no pueda ver bien nada; pero ni así me apeo de recomendarla, aunque a veces parezca un canto de homenaje a ese extraño personaje, tan denostado en la literatura reciente, llamado el CANÓNIGO.

Pero poder ver de cerca la custodia de Arfe, poder contemplar las láminas metálicas de abajo, por eso merece la pena todo:

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