lunes, 19 de abril de 2010

Cinco años

Cinco años con Benedicto XVI: el agradecimiento por su doctrina, por su afán de decir siempre la verdad a pesar de los pesares, por su serenidad, por su afán de acercarse a todos (a Küng, a los lefevristas, a los académicos: aunque luego muchos de ellos le apuñalen).
Estas últimas semanas me agobiaba pensar en cómo un ataque de varios periódicos de la misma cuerda -horrorosos casos reales de hace cuarenta años sacados ahora como novedades y con el claro propósito de lanzarlos contra él- podía poner a la opinión pública (=las ovejas que balan al ritmo de los lobos) contra alguien que es inocente.
Y hoy me consolaba leer en los textos de la Misa esta Antífona de entrada:
Surrexit pastor bonus, qui animam posuit pro ovibus suis, et pro grege suo mori dignatus est, alleluia.
Resucitó el pastor bueno que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su rebaño. Aleluya.
Y se refiere a Cristo, pero bien que se le puede aplicar a Benedicto XVI, buen vasallo de tan buen Señor en la entrega por los demás. Y la Antífona de comunión:

Pacem relinquo vobis, pacem meam do vobis; non quómodo mundus dat, ego do vobis, dicit Dominus, alleluia (Jn. 12, 27)
Mi paz os dejo, mi paz os doy. No os la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.

Forma parte del contrato de todo cristiano morir como Cristo (y considerarlo un honor: cf. supra 'dignatus est') y no esperar nada del mundo. Y qué prefacio de Pascua de hoy (texto latino admirable; aquí paralelos):

Vere dignum et iustum est, aequum et salutare:
Te quidem, Domine, omni tempore confiteri,
sed in hoc potissimum gloriosius praedicare,
cum Pascha nostrum immolatus est Christus.

Qui se pro nobis offerre non desinit,
nosque apud te perenni advocatione defendit;
qui immolatus iam non moritur,
sed semper vivit occisus.

Verdaderamente es digno y justo, adecuado y saludable:
a Ti, sí, Señor, confesarte en todo tiempo
pero predicarte con más gloria especialmente en este tiempo,
en el que nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolado.

Él no deja de ofrecerse por nosotros,
y a tu lado nos defiende con perenne apelación;
inmolado, ya no muere,
pero siempre vive degollado.

Y quiero traer otra frase, ya puestos: no juzguéis y no seréis juzgados; mejor que no se os ocurra juzgar al Papa, vosotros sepulcros biempensantes blanqueados que os escandalizáis con 'noticias' del New York Times y no os importan los 100.000 abortos al año; vosotros que reclamáis una iglesia de los pobres y os gastáis el dinero en cochazos; vosotros que exigís a la Iglesia que diga que en la relación hombre-mujer los hijos no son lo decisivo y luego tratáis a la mujer o al hombre como un objeto de placer.

1 comentario:

  1. "Pero siempre vive degollado", uf, qué impresión leerlo. Muchas gracias y muchas felicidades, que hoy es día de celebración por todo lo Alto.

    ResponderEliminar