domingo, 30 de septiembre de 2007

Difícil poema

Manzanos florecidos
en las frescas praderas. La mañana
azul, las incesantes golondrinas,
los juncos invertidos en el río,
todo llama a vivir. Oigo sobre el alero
zureo de palomas. Y risas a lo lejos.

[...] yo nunca
me he estrechado bastante contra tu pecho, oh mundo.


De mis lecturas de agosto traigo hoy la relectura de Punto y aparte, la antología de Miguel d'Ors (La Veleta, Granada, 1992, p. 30); en el epílogo (p. 209), que equivale a un tratado sobre la poesía, esto: "todavía recuerdo las semanas de lucha que me costó la primera estrofa de Manzanos florecidos en las frescas praderas..., frente a un pinar rechinante de chicharras, en aquel verano catalán de 1974. El verso final es deudor del que inicia God's world de Edna St. Vincent Millay".
Aquí tenéis el poema de Edna St. Vincent Millay: precioso. Y aquí os podéis bajar un mp3 con la lectura del poema.
Buscando en Google descubro que d'Ors se autocita más adelante, en las Elegías de Cotobade, II, v. 11: las cosas de Google.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Leilía y Suso de Toro

Horrible pesadilla: sueño que me regalan Madama, el disco que Leilía (grupo de pandereteiras, pero de las modernillas, eh: ya hablé de ellas) ha hecho con letras de Suso de Toro.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Randy Pausch

[ACTUALIZACIÓN 25.7.08: murió Randy Pausch]
A través de Amy Welborn he llegado a esta noticia del WSJ: se trata de un profesor, Randy Pausch, de 46 años y con tres hijos pequeños, que explica que tiene un cáncer de páncreas y da su última clase, en la que explica lo que ve como importante. Está en inglés, pero creo que más o menos se entiende, y aunque no se entendiera nada.


Aquí podéis leer un artículo con más detalles.

ACTUALIZACIÓN (28/09/07): Más enlaces en la página web actualizada del propio profesor Pausch. Un vídeo de ocho minutos con un resumen de la conferencia y una entrevista posterior, altamente recomendable, aquí. La conferencia entera se puede descargar aquí o pinchar directamente aquí abajo para verla:


Salvemos a Guillermo

Qué bien, lo ha hecho por nosotros Juaristi hace diez días: Guillermo Brown rescatado de esa teoría de Savater, repetida por Sánchez Dragó, de que era el perfecto anarquista.
Frases:
[...] en este tercer año triunfal de la revolución de peluche? ¿Qué se nos ha perdido a ti [Fernando Savater] y a mí en la utopía oligocéltica y paganini de Suso de Toro, cuyos antepasados gobernaron míseras hordas palustres en remotas comarcas precristianas?

Y este final del artículo:
¿Cómo habríamos podido reconocer entonces en sus aventuras [las de Guillermo Brown] la Bildung del perfecto conservador? Y, sin embargo, así era. Tras cada episodio de transgresión y desorden, Guillermo aprendía a estimar el valor de la costumbre impugnada. Los dos sucesivos modelos en que se inspiró la tía Richmal, su hermano John y su sobrino Tom Disher, consumaron sendos destinos que habrían enaltecido a su trasunto literario. John Crompton sirvió en la RAF hasta 1943, cuando se retiró por invalidez. Escribió libros sobre caza (del zorro) e historia natural, y fue amigo de John Betjeman y Harold Nicolson. En cuanto a Disher, hizo una brillante carrera en el Ejército británico. A su manera, y a través de sus correlatos históricos, Guillermo Brown abandonó el viejo cobertizo y se batió en los cielos de Inglaterra por la continuidad de la civilización. Esa fue su contribución decisiva a la rebelión humana contra el tiempo y la más lograda tarea de nuestro héroe.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Vivir en los pronombres

No sé si estoy empezando a abusar, pero cómo me gusta usar adjetivos / pronombres interrogativos como cómo o qué para intentar expresar emoción. Quizá le estuviera copiando a Miguel d'Ors (ya me gustaría):

Desde la tierra, cómo se levanta
el espeso verdor de los carballos,
y el rojo florecido, que alboroza
la ceñuda ladera del Coirego,
y cómo va subiendo, secreta, la fragancia
a las ramas hirsutas de la xesta.

Es la primera estrofa de un poema que podría ser gallego, si un poema gallego pudiera estar escrito en castellano (aliis si licet, tibi non licet!).

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Alrededor de mi cuarto

La guinda del tratamiento de estos meses era una pastillita de yodo radiactivo que trajeron en una especie de cilindro macizo, como en las películas. Yo tenía que abrir el cilindro, sacar del interior con los dedos un recipiente de plástico y en él estaba la cápsula. Me la tragué. Es lo más cerca que voy a estar nunca -creo- de una experiencia con drogas, pero sin efectos lisérgicos: sólo puedo flipar aquí echándole literatura; ya es mala pata.
Se supone que con eso, adiós definitivo a lo que pudiera quedar de mi tiroides (caso de que quede algo, que parece que no).
Como el yodo es radioactivo tenía que quedarme dos días aislado en una habitación especial del CHUS. Habitación individual, toda-de-hormigón-hasta-el-techo, con puertas rojas y una ventana: mirando de lado y hacia arriba atisbabas un trocito de cielo, pero de avecilla nada.
Yo esperaba que en un momento me despidieran desde la puerta, para dos días de reclusión total: hubiera estado bien un ruido de cámara acorazada. Lo de las paredes de hormigón no me acababa de convencer, por si me daba por darme cabezazos, desesperado de tanta soledad. Pero la ventana no pegaba. Yo esperaba una especie de incubadora gigante, con bandejas pasadas por sistemas sofisticados que evitaran el más mínimo contacto y enfermeras tapadas con un burka reflectante.
Nada: se podía entrar, sólo que la gente se ponía detrás de un biombo metálico que pesaba un x, eso un quintal. Era como tener guiñol gratis con cada visita.
No me dolía nada, no me pasaba nada, estaba radioactivo, sí, pero no de colores. Había tele. Me llevé siete libros y el ordenador. A última hora, justo antes de salir, apareció un paquete con otros dos libros: quiálegría máj grande.
Hoy he vuelto a casa y me he puesto tristón; no sé: era un día gris y ya no me acordaba del poema de Pimentel; se me echó de golpe el otoño encima. Quizá fueron también las recomendaciones médicas: tengo que evitar el trato con las personas, especialmente embarazadas y niños, no estar con gente ratos largos. Cosas así: soy una especie de apestado los próximos cinco días.
Fui al jardín: la alegría de volver, eso de los pámpanos de octubre que cita d'Ors en un poema y que se entreveía en el rojo de la hiedra. Y luego entro al correo y me encuentro mensajes de amigos, entro aquí y veo las flores que ha dejado cb.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Cierren escotillas

Olor de yodo.
¡Cierren escotillas!
De vuelta de la singladura en dos días.

(Dos días después)
Ya he vuelto. Todo bien. ¡Abran escotillas!

domingo, 23 de septiembre de 2007

Mauro Trastoy

El domingo pasado, de pasada por el CGAC: exposición sobre el "género" (o lo que entienden por 'género' o "xénero" [pronúnciese x como sh inglesa o sch alemana]), que no vi a la carrera y que comentará su padre.
Había otra, Cuestión xeracional, la colección de una pareja de mi edad de obras de artistas de mi edad, que me cayó en gracia (dentro de lo que cabe en mi muy limitada apreciación del arte actual). Algunos nombres: Haluk Akakçe, Manu Arregui, iket Atay, Slater Bradley, Angela Bulloch, Bubi Canal, Pierre Gonnord, Pierre Huyghe, San Taylor-Wood, Frank Thiel, Wolfgang Tillmans. No, a mí tampoco me decían nada antes y supongo que se me olvidarán dentro de un rato.
Pero a lo que iba: me habían invitado (vía comentarios) a la exposición de Mauro Trastoy en el espacio "C" el jueves. Me hacía ilusión porque tiene que ver con Inseminario, un blog del que ya hablé hace más de un año, que forma parte del movemento SuFaTo. La exposición la vi anunciada en un cartel pegado en la Algalia y me llevé un alegrón, claro:



El jueves no me atreví a ir, porque estaba radioactivo de yodo y me habían aconsejado no acercarme ni a niños ni a embarazadas. Y en un vernissage nunca se sabe si hay embarazadas o no. Lo sentí, hubiera sido divertido, al menos contarlo aquí.
Fui ayer a última hora. Justo salía por la puerta un tío con faldas que se parecía un poco a los monjes de Tintín en el Tíbet. ¡Esto promete, pensé! En la entrada, pins para coger del Movemento Sufato y un cartón: al instante pensé que se los daría a Titín y a su hermano Rafa, que están superafavor y son súpers (je, je).

La exposición eran puntos en la pared y al fondo una figura tipo comic que hacía como que pintaba más. El casette y la escalera son 'reales':



Era un proyecto montado para que pareciera un Work in progress [en gallego no pegaría decirlo] de poner puntos en la pared. Luego ya, que hubiera 1.388.253 puntos o más o menos, ahí no me meto.
El montaje me gustó, me hizo gracia. Me puse contento. El texto de la entrada estaba bien: en un mundo sin mecenas, qué ponemos en unas paredes de un espacio expositivo. Me gustaría poder volver a leerlo.
Bien, pero leo a Juaristi hoy y me pongo a pensar.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Los Ginnings


Alguien me escribe para preguntarme por los Ginnings, de los que hablé de pasada a propósito de las fotos que el padre, Arthur Ginnings, misionero de las Asambleas de los Hermanos (un grupo evangélico), había hecho en Galicia, donde vivió 40 años, en Ares en concreto y que se expusieron en el Museo de las Peregrinaciones (más información aquí).


Hace tiempo que había escaneado dos de las fotos, la de la familia y otra que me parecía fascinante y tremenda a la vez, con conversos. Sobre la evangelización de cristianos por parte de otros cristianos, remito a lo que se dice en Standing on my head a propósito de lo que está pasando en América del Sur. Este verano, tuve la suerte de oír a un sacerdote que está en Rusia y nos hablaba de las dificultades de los católicos allí y de las dificultades de los católicos de aquí para entender qué hace los católicos en Rusia, si allí son ortodoxos.
Y alguno dirá: líos entre distintas marcas. Y yo diré que es una cuestión compleja, de hecho está claro que es de las más discutidas en la teología actual, la de la salvación en Cristo a través de la Iglesia católica, tema, como otros, que tengo que estudiar más a fondo; por ahora, me pongo y os pongo algunos enlaces: este, este y este.
He conocido a algunos evangélicos gallegos, muy buena gente, pero no puedo evitar que la segunda foto me ponga triste.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La lluvia alegre de Pimentel

El poema de la lluvia que tanto le plugo a Trapiello es este de Pimentel, que sigue a otro sobre el verano ('Vrao'), el que habla de los vencejos con una sinestesia y comienza con 'os brancos cabalos do estío' (los blancos caballos del estío).
Y estamos en Lugo, en los años cuarenta quizá o cincuenta o antes, no se sabe, años tristes, qué duda cabe, salvo para niños de Compostela como Miguel d'Ors, que era niño y era feliz.
Ha acabado el verano y espera en Galicia un invierno triste, gris, hecho de harapos ('farrapos'), pero los harapos los queman los peregrinos al llegar a Santiago (Pimentel lo repite en varios poemas).
La idea que yo me hago: el poeta y su mujer, en casa propia, aunque pobre (incluso mísera; la tierra lo es: Galicia, y es un tema tremendo en su obra, los niños pobres muertos sobre todo), no añoran el verano, de hecho con la lluvia se alegran, solos los dos. No hay que pensar en el sol, que queda detrás (supongo que esto dará para varias explicaciones, desde las más biográficas a las políticas): ella, sin nada, desnuda, lo alumbra ('aluma') todo. Ellos dos, solos.
INVERNO
Deixarás caer as túas ricas roupas
sobre iste chao miserento.
Estamos na máis humilde casa.
Pola única ventá
contemplamos os farrapos diste día ditoso.
A chuvia bórranos
-pra ledicia nosa-
os brancos, os luminosos
cabalos do estío.
Non queiras pensar
que sobre iste ceo de mendigo
existe una xoia brillante.
Estamos rodeados
dunha natureza misrenta.
Esta paisaxe
xa a presentimos algunha vez.
Viñemos eiquí
por un raro pracer.
I unha estrana dita
rodéanos agora.
Iste é o inverno,
un pequeno inverno,
pra nós solos.
A porta está pechada.
A casa está envolta
por una chuvia en silencio.
Solamente dun solitario árbol
tirouse un paxaro,
coma unha bola de sombra,
sobre a tarde farrapenta.
Nistos recantos probes
desta mísera estancia
brillarán as túas ricas roupas.
¡Aluma iste mísero
e gozoso día
cos teus seos,
cas túas coxas pulidas
por unha soedade ditosa!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Luis Pimentel

Desalado vengo al blog a deciros, sin aliento:
Luis Pimentel, el de mi mantra particular de estos días, esos ripios de Trapiello ([la lluvia] que hace un siglo a Pimentel en Lugo, / tanto al hombre le plugo), es un gran poeta.
No lo sabía, ha sido una sorpresa. Vi que en la biblioteca de la USC en Lugo tenían el libro y lo pedí por Intercentros (gran sistema); resultó ser el primero editado en La Veleta, la serie de poesía que comenzó Trapiello en Granada.
Muy buen prólogo del editor, Luís Rei Núñez. Pimentel (1895-1958), que estudió medicina en Madrid, vivió casi toda su vida en Lugo, de médico y poeta inédito. Su primer libro (único) lo publicó con 55 años. Los dos siguientes ya fueron póstumos. Escribía en gallego y castellano. Familia republicana. De la cáscara amarga, en opinión de sus paisanos.
Mañana, el poema de la lluvia. Hoy este verso (p. 60):
¿I as voceciñas das frores da amendoira?
(¿Y las vocecillas de las flores del almendro?, traducción del editor).

O este (p. 74)
Grito en punta, diamante
vencellos negros cortan o ceo terso.

En el poema castellano paralelo del propio Pimentel (p. 75):
Grito en punta, diamante
vencejos negros,
cortan el cielo terso.

Me parecen muy buenos estos dos poemas paralelos (p. 28-9):

APRENDIZ DE SANTO
Este neno quer ser santo.
¿Qué silenzo ou que cinza
lui a sua fronte?
¿En qué tristeiro escaparate
atopou a sua corbata?
¡I-as mouras botas,
con un brilo do outro mundo!
¿Qué gardará no seu
...........reló de ouro?
(Cal n-unha custodia
as horas dormen, brancas e puras).
Pol-os arrabales tristeiros pasea
onde hai pombas mortas,
e a herba non ten brisa.
Qué tépeda choiva
...........nas maos!
A nai agárdalle sempre
chorosa e con respeito.
El poema castellano:
APRENDIZ DE SANTO
Este niño quiere ser santo.
¿Qué silencio o qué ceniza
pulió su frente?
¿En qué triste escaparate
halló su corbata?
En la custodia de sus gafas
guarda sus ojos limpios.
Misa de alba,
azucenas frías,
largos domingos son sus manos.

Quizá el castellano sea mejor, más condensado.

martes, 18 de septiembre de 2007

Bobin sobre Mozart

De Christian Bobin, de Autorretrato con radiador p. 59 (lo leí en Valladolid; también en la Biblioteca pública de allí encontré y me leí El bajísimo; altísimamente recomendables los dos, sus únicos libros traducidos hasta ahora). Cambio algunos puntos y guiones:

Yo tan sólo escucho a Mozart, y es buena señal. No conozco nada con más frescor que esta música, sólo comparable al susurro de los ríos o a los balbuceos de los recién nacidos. Una perfección semejante no prueba en absoluto, como a veces se pretende, la existencia de Dios. Por otra parte, una existencia -aunque sea la de Dios- no se 'prueba'. Se acoge o se rechaza, y no es lo mismo ni el mismo lenguaje. Probar es un deseo de sabio o de policía. Acoger es un deseo de enamorado. Mozart no prueba nada, simplifica.

Ya no sé de dónde saqué esta tontería, sin duda de un libro muy serio, la sonrisa va muy bien con la seriedad: los ángeles cuando están ante Dios interpretan a Bach y cuando están entre ellos, interpretan a Mozart. Realmente esta historia es un poco injusta para Bach, pero si no podemos burlarnos de los que amamos, ¿de quién nos burlaríamos entonces?

Esa es la primera parte de mis días: café negro, tabaco negro, Mozart azul.

Más en estas referencias jugosísimas de Bienvenidos a la fiesta: esta y esta.
He encontrado un texto largo (de hecho es larguísimo para leerlo en el ordenador) pero muy bueno -lo que he leído.
A mí me ha venido muy bien Bobin (¡fijaos qué aliteración).

lunes, 17 de septiembre de 2007

La Banda

Mañana de sol de domingo, quizá la última en semanas o meses. La banda en la rúa do Vilar: detrás de los jubilados de primera fila, veo el nombre de una callejuela que va del Vilar al Franco: Ruela de Paio o Ermitaño. En Tuy ponían en las placas de las calles los nombres previos ("antes del Generalísmo Franco, antes de la Panadería"): memoria histórica de la buena. No sé quién será Paio el ermitaño, pero su calleja va a la zona de vinos (al menos ahora). Miro en google: nada. Pienso: ya soy mayor de edad, ¿me atreveré a buscarlo en castellano? Breve lucha: ah.

En el aire, humo de pitillos. Si me pilla cerca, lo aspiro: fumador pasivo por gusto.

Miro la piedra: la mirada de mis amigos salmantinos me descubrió lo tosco que es el arte en piedra de esta ciudad. La delicadeza que puede conseguir en la madera Gregorio Fernández, es impensable en esta piedra dura; quizá por eso merezca la pena verla mojada porque hace la ilusión de que es azabache, piedra dura y cara (y brillante).

Selecciones de una zarzuela, La canción del olvido. Niños delante, viejos a un lado. Los músicos cogen con pinzas de la ropa las partituras amarillentas. Me parece que tocan muy bien. A gusto, allí. Acuarelas campesinas, suite de E. Cebrián. Se acaba con Los dos Adolfos, pasodoble. Quedaría mejor decir 'pasodoble crepuscular', tiene más pase, como con Sin perdón, de Clint Eastwood, que le dicen western crepuscular y entonces sí que vale.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Gran ripio

Lo cita Jiménez Lozano en la Guía espiritual de Castilla; es del gran Antonio Machado :
En Santo Domingo,
la misa mayor.
Aunque me decían
hereje y masón,
rezando contigo,
¡cuánta devoción!

Se puede entender à la cínica/humorística (Machado -eh- no fue masón) o à la religiosa. A mí me conmueve a la religiosa: podría ser el poema de muchos noviazgos y matrimonios.

Si queréis, leed el Poema de un día del gran poeta. Allí estos versos tan consoladores:
Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.

Y de repente me sorprendo, diciendo con él, después de estos quince días gloriosos de sol en Galicia:
¡Llueve, Señor, llueve, llueve!

viernes, 14 de septiembre de 2007

Rima consonante

Leída tarde, mal y pronto en Valladolid La Generación del 99. Antología crítica de la joven poesía española, de José Luis García Martín, mereció la pena, de todos modos
Por ejemplo descubrir al gran José Mateos; de Carta a una amiga (poema de Días en claro):

No salgo fuera, ni quiero hacer viajes,
no porque aquí esté bien, sino porque, cansado,
aquí me encuentro igual de mal que en otro lado.
En fin, que vivo aparte y oculto, de manera
que parece que vivo como si no existiera.
Es admirable hacer ripios y conseguir que sean tan hermosos. Por ejemplo los que vengo repitiendo estos días, oídos hace poco, de un gran poema de A. T. (Ripios para un amigo y tres viejos maestros):
Que nadie te sorprenda preocupado
por saber si esta lluvia es muy distinta,
de la que vio Unamuno una vez en Bilbao,
negra como la tinta,
o aquella que hace un siglo a Pimentel en Lugo,
tanto al hombre le plugo
¡Mi brazo por esa rima Lugo/plugo! Tampoco es manco E. G.-M. (Poema de otro día, de Casa propia, p. 59-60; tardé meses en descubrir que era un homenaje a Antonio Machado). Empieza: Heme aquí ya, profesor / de Orientación, y es extraño/ que haya pasado en un año...-; pero los versos que quería citar son estos:
...Cernuda.
.
Dejo atrás el instituto
y mi duda.
Cuando suelto la cartera
en el coche, cojo el fruto
de la oposición amarga
y de la mañana entera:
ante mí la tarde, larga.
Ya me gustaría hacer hermosos ripios (pero juego en los Paraolímpicos). Hoy hablaría de los niños tan pequeños que estaban al lado del autobús y de dos policías municipales, supongo que asustados y esperando a alguien que les llevase a su clase (¡rima!) a la luz de primera hora en la que los olmos de santa Clara han empezado a amarillear, desmintiendo la maravillosa mañana veraniega.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Argentino hasta la muerte

Visto que los mexicanos no me van a admitir caso de que las cosas se pongan peor en España (siguen dejando comentarios), mejor me voy buscando un hueco en otro sitio: quizá Argentina.
En su epílogo de Punto y aparte Miguel d'Ors dice que los versos de El tema de España no los hubiera escrito "si no hubiese leído los hermosos, modernos, inteligentes y divertidos de "Argentino hasta la muerte", de César Fernández Moreno" (p. 216):

La primera vez que leí ese epílogo no existía Google. Pensabas: a ver si alguna vez en mi vida doy con ese César de Argentino hasta la muerte; ahora uno busca en Google y aquí tenéis entero el poema; es bastante largo, muy bueno; sobre todo algunos versos del final claro que sí, claro que son un modelo del poema de d'Ors:


enormes escalinatas rampas rampantes
pero se sube por el pastito
aquí las vacunas nunca prenden
los timbres de alarma sólo suenan cuando se descomponen
entonces de todos modos nadie se alarma
la policía solo descubre a los terroristas cuando se les caen las bombas
los teléfonos se cortan solos ni las malas noticias pueden recibirse de un tirón
cuando alguien lleva un libro en la mano es su autor
cuando no es una caja de ravioles
y de pronto salta Macedonio Fernandez zapateando un malambo con Pascualito Perez
pero no me hable de la literatura argentina ni del atletismo nacional
no crean en lo general en el general
crean en lo particular en el particular
crean en algunas firmas no crean en ningún sello aclaratorio
la realidad tiene más de veinticinco renglones por foja
de qué sirve un papel bajo la lluvia
y bueno soy argentino

Afirmo que no hay nada así en la literatura mexicana. No, ellos están todo el tiempo con que si la variedad de su comida, que si la tele en color, que si acogimos a cienmil españoles, como si fuéramos vacas. Todavía no ha nacido el mexicano autocrítico o con mala conciencia: para eso ya están los gringos.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Guía espiritual de Castilla

En los días de Valladolid tuve serios problemas para leer todos los libros que me interesaban, con tanto correteo artístico. A medias se me quedó la Guía espiritual de Castilla, que espero acabar ahora, gran libro de José Jiménez Lozano. También comencé con El tiempo de Eurídice, de 1996, uno de sus libros de poemas, que me encontré por una gran suerte en una librería que se estaba desmantelando, y a precio de saldo.
Jiménez Lozano es -pienso con firmeza- uno de los grandes escritores españoles, sí.
De la Presentación:
En estas páginas (...) no se pretende en absoluto magnificar ningún glorioso localismo o regionalismo -siempre tan aldeanos, venenosos y miserables- sino, por el contrario, subrayar de qué modo y manera los universales sueños y esperanzas del hombre y la propia realidad de la vida cotidiana se encarnaron aquí, entre nosotros, de una forma que resulta significativa en el plano humano, espiritual o artístico para todo el mundo.

Sobre Jiménez Lozano, para empezar: aquí, aquí y aquí.

martes, 11 de septiembre de 2007

Cuando perdices, perdices

El cielo azul y el fresco de la mañana este maravilloso mes de septiembre sin nubes (pero a mí también me gustan las nubes). El mar azul de aquel día en Sanxenxo.
La buganvilia que se sale del jardín de las Carmelitas. Nuestro jardín. Los agapantos del claustro de la catedral de Tui.
La escalofriante profundidad de aquellos versos de Enrique García-Máiquez.

El vaso de plata que me encontré en mi habitación, con camelias y rosas, las dos veces que volví del hospital.
El monte Pedroso con ese aura rosa de estos días cuando amanece.
Las fotos de Corey Arnold de la pesca de cangrejos en el mar de Bering.
El primer capítulo, sobre el bautismo de Cristo, del libro de Joseph Ratzinger. Lo que escribe Mesanza sobre el libro de Tobías.
Los desayunos: las bromas, la tranquilidad, los chistes.
Mi madre en la casita de Hacinas.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Villaveta (y II)

Si hubiera más documentos como este, la vida de los historiadores del arte sería mucho más fácil, qué duda cabe: cada retablo, imagen, traza, coste se detalla hasta lo mínimo. A mí me gusta la distinción que se hace entre 'cuadros de pincel' y 'de bulto' (= 'cuadros' / 'estatuas').
También hay saludables muestras de sentido común. Una imagen de santo Toribio de Mogrovejo está en un retablo no porque haya un programa iconográfico de fondo, o porque le tuvieran especial devoción, sino porque ese santo fue "colegial que fue en el colegio de Oviedo de Salamanca; y [por] haber sido allí Colegial Mayor Don Francisco [alto funcionario en Madrid, originario del pueblo, el que pagó la imagen] le puso a Santo Toribio de colegial.
Al final del documento el autor hace referencias a la situación contemporánea, en plena guerra de Sucesión ['las calamidades que hoy asisten a nuestra ínclita España"]:
Para estas guerras nuestro rey [Felipe V] envió órdenes por toda España para que se alistase la gente que podía salir a campaña; (...) resultaron muchos inconvenientes en prender a los mozos y casados que había tocado en cada lugar, pues muchos de ellos se iban a los montes y perecían de hambre y llegándoles a prender, hacían muchas tropelías con las justicias pues algunos perecieron lo primero en las ejecuciones de los que estaban impedidos por razón de achaques habituales, y había muchos fraudes, y así se eximían muchos a costa de dinero, haciéndose ricos, dotores, letrados, escribanos, corregidores (...)
Añado a estas la multitud de carros de paja que han llevado a Burgos de esta tierra, para los caballos y mulas de leche que venían acompañando a la reina, la cebada que se llevó a las campañas de Marchamalo y Guadalajara de toda esta tierra, los nuevos tributos e impuestos que ha hecho nuestro rey a sus vasallos para ayuda de guerras (...)

Conmueve ver que todavía, con todo eso, a Felipe V le califique D. Ildefonso Francés, el cura que escribió la relación, de 'nuestro rey'. Viene bien una referencia de Bienvenidos a la fiesta sobre los reyes.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Villaveta

El documento que el entonces alcalde de Villaveta le dejó a mi padre y a otro maestro lo escribió en 1706 Ildefonso Francés Gil, un sacerdote que comienza con una alabanza a la Virgen y transcribe luego otro documento más antiguo, del año 1529, de cuando se comenzó a edificar la iglesia de Villaveta. Algunas frases:
Vinieron a la dicha Iglesia que ahora es [habían tirado dos anteriores para hacer esa] y pusieron la primera piedra en el capialzado que está en la parte del oriente, la cual bendijeron y pusieron con un cuero de cal virgen, y acabando de asentarla, dieron fresca fruta y vino a los que presentes estaban y a los niños de 10 años y 12 abajo a cada uno cinco azotes, a honor de los cinco sentidos, para buena memoria.

Yo me acordaba de que mi padre nos contó varias veces de los azotes que dieron a los niños para que se acordaran de tan señalado momento. De hecho, así fue. Transcrito en el texto está el siguiente testimonio:
Había tanto que decir que no basta mi lengua ni mi memoria para declararlo, y así por ser cosa tan digna de hacer memoria lo atrás escrito, yo, Juan Gil Esteban, hice escribir esta memoria porque me acuerdo de todo, y también ver celebrar la cofradía, siendo de edad de seis años, y la planta de la Iglesia de ocho años. Donde recibí los cinco azotes que están firmes en mi memoria y por esta causa me acuerdo de todo lo dicho, y en realidad de verdad lo firmo de mi nombre, siendo de edad de sesenta y dos años porque fui bautizado día de san Juan Bautista año de veintiuno.

Otro día, más del documento de Villaveta.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Cinco años

En plena fiebre por Gregorio Fernández, saqué de la biblioteca el libro* de Martín González; mirando por encima, vi que el sagrario de Villaveta, pueblecito que está al lado de Castrojeriz, era suyo**. 
En una nota, se remitía a un artículo*** de Alfonso E. Pérez Sánchez, uno de los grandes con él del arte moderno español (entre otras cosas fue director del Museo del Prado). Lo busqué porque creía que podría encontrar el nombre de mi padre, y así era. 
Por la noche me llamaron mi madre y mis hermanas: cinco años se cumplían desde que murió mi padre; le echamos mucho de menos. 

Me dejaréis que transcriba el inicio del artículo de don Alfonso (así lo llamó siempre mi padre, con enorme respeto):
El entusiasmo y la diligencia de D. Angel Ruiz Garrastacho y D. Jesús Ordóñez Tapia, Maestros Nacionales ambos, y el primero alcalde de la Villa de Castrojeriz (Burgos), han puesto en mis manos unos curiosos manuscritos procedentes del pueblo de Villaveta, en la provincia de Burgos, que a su vez les fueron facilitados a ellos por D. Aniano Calleja Escribano, alcalde de aquel pueblo. Con ejemplar atención y escrupulosidad han realizado estos maestros la transcripción de los manuscritos y me la han ofrecido por si estimaba que había en ellos algo de interés para la historia del arte. Desde sus Escuelas Nacionales, ambos han realizado una excelente labor de valoración y conocimiento del riquísimo tesoro artístico de su villa, premiada varias veces en el simpático ámbito del programa Misión Rescate de Radio y Televisión Española, que tanto bien ha hecho en este mundo escolar. El descubrimiento y publicación de estos papeles, que habrán de estar ya siempre vinculados a sus descubridores, suministra, como veremos, interesantes precisiones para la historia de nuestro arte a muy diversos niveles, y además un curiosísimo y directo panorama de la España de la guerra de Sucesión, que a pesar de no relacionarse directamente con cuestiones artísticas, creo que merece la pena -dada su brevedad- no suprimirlo de la transcripción y darlo aquí como una viva estampa del escenario y del ámbito humano del narrador y lo narrado.
Es el estilo de 1972, pero orgulloso estoy, claro. Mi padre tenía entonces 34 años. Don Jesús, amigo de mi padre, murió pocos años después, muy joven. Una de las últimas veces que vi arte con mi padre (siempre aprendía mucho; era toda una experiencia) fue en la iglesia de Villaveta, haciendo unas fotos para el libro que publicó sobre Castrojeriz y alrededores. En Villaveta vivía doña Antonia, una maestra muy amiga nuestra, a la que fuimos a visitar muchas veces allí. Es un pueblo que me trae un montón de recuerdos. Por aquellos papeles se supo que la iglesia era nada menos que traza de Rodrigo Gil de Hontañón y se pudo rastrear el sagrario hasta Gregorio Fernández.



Es una iglesia maravillosa, majestuosa, un prodigio de esbeltez en un pueblo muy pequeñito, que no llega ahora a los sesenta habitantes. Mañana transcribiré algunas partes del manuscrito. 

*Juan José Martín González, El escultor Gregorio Fernández, Madrid, Ministerio de Cultura, 1980.

**Juan José Martín González, "Varia. Un tabernáculo de Gregorio Fernández en Villaveta (Burgos); El crucifijo de la Academia de San Fernando", en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 39, 1973, p. 512-22.

***Alfonso E. Pérez Sánchez, "Noticias sobre obras de arte en un pueblo burgalés", en Homenaje a Gómez Moreno. Revista de la Universidad Complutense, 83, 1972, p. 187-228.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Kaurismäki: Nubes pasajeras

No había visto ninguna película de Aki Kaurismäki, así que cuando un amigo en Valladolid me propuso ver una, la que quisiera, y salió su nombre, allí que me lancé: sobre Nubes pasajeras.

Bien, esta película me recordó para bien a los dioramas: los personajes aparecen encuadrados por la cámara en una escena casi siempre fija, con una decoración muy llamativa de colores pastel.
A veces pasan cosas fuera de plano, como me señaló este amigo. Otras veces la cámara se mueve y toda la teoría se descoloca.
Los actores me recordaban a títeres: destacaban por su casi absoluta falta de expresión, como máscaras griegas. Ah, finlandeses inexpresivos, dirá alguno. Pero el hecho es que te transmiten sus emociones sin reflejarlas en el rostro, o quizá de modo tan leve que tienes que fijarte.
Un medio importante de transmitir la emoción es la música, como pasa en la escena en que el marido conduce un tranvía y su mujer queda de pie y detrás. Van los dos en silencio y sin mover una pestaña. Hay una música de fondo como de melodrama años cincuenta. Es muy importante la música en esta película, sí que lo es.
De repente, un personaje se queda mirando a la cámara, o quizá a nosotros: ¿es una ruptura de la convención mimética? ¿se está saliendo del diorama?
Sesudas disquisiones cinematográficas, en Compostela®.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Una naranja

Traía el otro día un texto Juanjo que me recordó a este poema de Peñalosa, que le brindo y os brindo:

Receta para hacer una naranja
Contrátese a la primavera
para que diseñe los azahares,
es tan imaginativa la modista en velos nupciales,
sólo que trabaja unos días al año.
Los dedos de la lluvia
.......... esparzan dos cucharaditas de azúcar,
esponje el aire los gajos de la cúpula,
se desentienda el sol de todo el universo
para teñirle la piel con sus pinceles
especializados en rojos,
añádase el barniz del otoño para sellar los poros,
qué envidia del pop-art y las naturalezas muertas.
..........No toques aún esa naranja,
ponte primero de rodillas y adora como los ángeles,
fue hecha para ti en exclusiva,
..........para nadie más
como un pequeño inmenso amor
.......... que se cae de maduro,
.......... que se entrega redondo.

Es mucho más BAMS que el texto que trae Juanjo, y es de un mexicano, así que quedo bien.

martes, 4 de septiembre de 2007

La lenta verdad

De Apuntes para una autobiografía, de Romano Guardini (Madrid, Encuentro, 1992, p. 161-2):
La verdad es una fuerza, pero sólo cuando no se exige de ella ningún efecto inmediato sino que se tiene paciencia y se da tiempo al tiempo; mejor aún: cuando no se piensa en los efectos, sino que se quiere mostrar la verdad por sí misma, por amor a su grandeza sagrada y divina. La revelación dice que Dios es luz. La luz es más que la verdad, pero este más está efectivamente en su dirección, de modo que el anuncio, que hace resplandecer la verdad sagrada, le abre la puerta. Sólo, como dije, hay que tener paciencia. Aquí no deberían contar los meses y ni siquiera los años. Y no hay que tener pretensiones particulares. La falta de pretensiones es en este caso la mayor fuerza.

lunes, 3 de septiembre de 2007

La transición

De Valladolid a Santiago volví con dos amigos. Pasé sin pena por las llanuras de Campos, más interesado en hablar de la iconografía de la capilla de los Benavente en Medina de Rioseco; hacía unos días que había estado allí y me había impresionado mucho, igual que la iglesia de Santiago, muy airosa; lástima que en Rioseco nos pillara el típico rollo mercado medieval (esa idea de la Edad Media como tenderetes sucios y comida tipo Obélix; tenían aves rapaces atadas, que me dieron gran pena). Pero qué capilla, mereció la pena pasar entre tenderetes. Aquí una pared, de iconografía evidente:


La reja que separaba la capilla -qué rejas he visto estos días, Señor- era maravillosa. Visitadla si podéis. Bueno, volviendo a la vuelta de Valladolid, en el coche me explicaron -los dos son expertos en arte- que los pintores de ese periodo -siglo XVI- hablaban en sus contratos de lo que nosotros llamamos 'paisajes' como 'los lejos': bonito ¿no?. De ahí continuamos con que si Patinir que si a los flamencos que si los italianos. Tremendas lecciones de gratis: pintores, talleres, contratos. Así que hablando y hablando perdí un poco la perspectiva: Valladolid quedaba definitivamente atrás. Pasamos, ya que íbamos a pasar, por la exposición de Las Edades del Hombre de Ponferrada. La visitamos a ritmo de marcha: sólo podíamos pararnos en algunas cosas pero aunque hubiéramos tenido tiempo de sobra: exposición normalita, con rollitos audiovisuales y una pasarela para conectar dos iglesias en la que se oía una serie de trinos desde unos altavoces. No soporto los rollos audiovisuales, ni los centros de interpretación ni las maquetas: menos mal que no íbamos a eso. En cuarenta minutos vimos lo que querían ver y alguna cosa más. Al entrar por Piedrafita en Galicia, las verdes laderas de los montes. En Santiago, un rato largo en el Pórtico de la Gloria, sin hablar, mirando yo también a ver qué miraban, para aprender. ¡La serenidad de la escena! -al fin y al cabo del Juicio Final- con un lateral de réprobos, pero que quedan casi ocultos en la alegría del conjunto. Las almas de los que se salvan como figuras pequeñitas que se llevan en brazos los ángeles. El sacrificio de Isaac en una columna, muy clásico, parecía como copiado de una tumba romana. 
Al día siguiente, la vista azul del mar de Vigo. Antes, un rato en el Museo de Pontevedra: para llegar tuvimos que pisar por todo el suelo montones de paja (¡habíamos caído en otra feria -en esta caso feira- de tonillo vagamente medieval!). En el museo, otra clase por el morro ante buenos cuadros. Y por Vigo, muchas buganvilias. Lástima de ciudad, con ese mar, pero el puro caos. 
Quería llevar a esos amigos a Bayona, pero con el lío de autopistas y autovías acabamos en Tuy. De la Catedral, las flores del claustro (había agapantos) y la estatua de san Epitafio (¡sic!: primer obispo tudense) con un crucifijo muy raro que llevaba entre las manos el santo, con Cristo de lado. En el restaurante san Pelayo (sic) unas setas con trozos de jamón ibérico que no quiero olvidar. Con estos amigos ya había estado un día por pueblecitos de Valladolid, a la caza de retablos. En una de esas idas y venidas pasamos, cb, por Villalar: el rollo de los Comuneros, la iglesia cerrada, una torre con una restauración alucinante, como si fuera de Noruega; hacía poco que habían tenido un encierro por el pueblo y todavía estaban los remolques formando calles por los sitios donde habían pasado las vaquillas. Pasamos sin parar (era la hora de comer) pero me llevé un alegrón porque podía contarte que pasé por allí.