viernes, 30 de junio de 2006

Fascinado por la retórica de naP

Análisis de algunos párrafos de la declaración ante la prensa de nuestro amadísimo Presidente (naP):
-el Gobierno va a iniciar un diálogo con ETA,/ manteniendo el principio irrenunciable/ de que las cuestiones políticas sólo se resuelven/ con los representantes legítimos de la voluntad popular.
Análisis retórico: Intento de estilo en periodos, para que naP pueda subrayar cada final de frase: así adormece a los espectadores. Contraposición de términos: frases dulces ('iniciar un diálogo ') con otras firmes ('principio irrenunciable'), como diciendo, me bajo los pantalones, pero de golpe.[Preguntas ingenuas: ¿Y de qué váis a dialogar, entonces? Para ese viaje no hacían falta esas alforjas.]
-Decidieron los ciudadanos vascos libremente su futuro. Desgraciadamente, han persistido la violencia, la coacción y el terror [manifiesta su sorpresa ante el hecho de que la democracia no arregle todos los problemas]. Tenemos la oportunidad de poner fin a esta situación y desde los principios del pasado, desde los principios democráticos, les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos, y en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción [profesión de fe en la democracia, aunque haya manifestado sus dudas antes; es un creyente, con dudas ¿quién no las tiene? pero con fe]. En más de una ocasión me han escuchado decir que el futuro de Euskadi exige un gran acuerdo de convivencia político. Concretamente, en el debate sobre el plan Ibarretxe, "si vivimos juntos -afirmé en aquella ocasión-, decidimos juntos" [una frase tan estúpida como esa le debió de gustar, hasta el punto de que se autocita]. Un gran acuerdo político de convivencia [frase suelta, otra vez para el énfasis retórico].
-Quiero dirigirme ahora a la sociedad vasca. La paz es una tarea de todos, la paz será fuerte si tiene profundas raíces sociales y si abarca el conjunto de la sociedad vasca [hermoso brindis al sol. Me recuerda a Les Luthiers: Solista: ¡Quiero paz! Coro: Entre todos, todos juntos haremos la paz Solista: ¡Quiero amor! Coro Entre todos, todos juntos haremos el amor (se paran al darse cuenta de lo que han dicho). Anotación para futuro post: la influencia de las canciones de Misa (las malas) en el imaginario socialdemócrata español]. Por ello, entiendo que los partidos políticos y los agentes sociales, económicos y sindicales deben adoptar acuerdos para ese pacto de convivencia a través de los métodos de diálogo que estimen oportunos y, por supuesto, a través de los métodos democráticos para trasladar dichos acuerdos a los distintos ámbitos institucionales. Voy terminando [Menos mal]. Quiero expresar el compromiso absoluto del Gobierno, y el mío personal, con los valores, principios y reglas de la Constitución de 1978, que ha representado un éxito colectivo para nuestra convivencia. Soy plenamente consciente de que los ciudadanos tienen un gran anhelo de paz [otra autocita: recuerda su frase de un ansia infinita de paz] y una exigencia de máximo respeto a las víctimas del terrorismo y a sus familias [no utiliza la palabra justicia; como véis, aquí todo es la paz, la justicia quedará para mejor momento. Y es triste que la socialdemocracia ya no valore la palabra justicia, y muestra de su tragedia: ya no buscan la justicia].
-Como presidente del Gobierno de España, asumo la responsabilidad de colmar ese anhelo de paz [¡y otra autocita de la autocita!] y esa exigencia de máximo respeto y reconocimiento a la memoria [han manchado la palabra memoria y la usan aquí, no sé si conscientemente, para lo contrario: decirles a las víctimas que son historia, cuando la palabra memoria la usan como arma arrojadiza para convertir la historia de hace 70 años en política], al honor y a la dignidad de las víctimas del terrorismo y de sus familias. La sociedad española conoce el alcance de la tarea que tenemos por delante, una tarea que voy a desarrollar con prudencia y con discreción. Quiero desde aquí pedir para esa tarea la colaboración de todos los medios de comunicación [¡que los medios de comunicación colaboren! Normalmente esto habría supuesto un grito unánime de enfado, pero no parece que vaya a ser así ahora; señor Zapatero, los medios deben informar, no 'colaborar'], teniendo en cuenta el alcance del proceso que vamos a vivir.