"Nada puede ser más moral que preservar la salud, curar la enfermedad y evitar el dolor" [naP se caracteriza por sus frases bonitas, que entusiasman a los incautos; el problema no son frases vanas como esta, sino las inferencias]. Con esta declaración de principios [¡ja, ja!], el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, evidenció ayer su compromiso con la investigación biomédica y rechazó que "frenos artificiales" [en cambio la investigación en células madre es 'natural'] procedentes de "la conciencia personal" [qué cosa tan estúpida como la conciencia personal] puedan ser "impuestos colectivamente" [explíquemelo, naP, que no lo entiendo; entonces, ¿quién decide qué es lo moral? ¿la ciencia? Sin conciencia, ¿qué queda en el ámbito moral? ¿o es que existe una 'conciencia colectiva?] para frenar el progreso. Zapatero reivindicó la apuesta por la ciencia, como una de las señas de "calidad" de un país, durante la inauguración del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer) en Sevilla.
Tras recorrer las instalaciones del Cabimer, Zapatero defendió el uso científico de células madre siempre que se ajusten a un marco jurídico y respeten los derechos fundamentales [a ver, que me lo explique, si es que el derecho a la vida es fundamental]. A su juicio, se trata de investigar "sin frenos artificiales impuestos por consideraciones ortodoxas, legítimas en el ámbito de la conciencia personal, pero que no pueden ser impuestas colectivamente para frenar el progreso" [fijaos cómo la palabra 'ortodoxas' es negativa; resto de la frase: darle vueltas a lo mismo: es naP quien sabe lo mejor para nosotros, que somos tan idiotas como para valorar nuestra 'conciencia personal'; y al final el dogma: 'progreso'; todo se hace 'por el progreso'].
Fruto de este compromiso del Gobierno en el plano legislativo será la derogación en pocas semanas de la ley de reproducción humana asistida de 1988 que ampliará los supuestos que permiten la utilización de embriones con fines investigadores. De esta manera, según Zapatero, se abrirán "las puertas" que cerró la ley de 2003, aprobada por el anterior Ejecutivo del PP. Además, el presidente mencionó la ley de Investigación Biomédica, cuyo borrador fue presentado en el último Consejo de Ministros, como una iniciativa que colocará a España a la altura de otros países punteros [España, punta de lanza de la cultura de la muerte].
En el terreno presupuestario, Zapatero recordó los 2.000 millones de euros que recibirá España para investigación entre 2007 y 2013 de fondos comunitarios -de los cuales 800 se destinarán a Andalucía-, y el aumento del gasto público en los dos últimos años de más del 30% para investigación. Anunció que, para el próximo año, "es probable que lo podamos aumentar". [conmovedor; es sabido que las Universidades andaluzas están en unos difícilísmos momentos financieros, así que falta les hace; pero la conciencia absoluto-hegeliana de naP decide que se puede gastar un pastón en un centro especial para células madre embrionarias]
La inauguración del Cabimer, según el presidente, reafirma "la apuesta" del Gobierno por la investigación avanzada en un campo que "concita poderosísimas esperanzas de curar lo que es incurable y de paliar muchas enfermedades que se han resistido a la capacidad de superación del ser humano". [seréis como dioses, dijo la serpiente a Adán y Eva; atención a la frase 'enfermedades que se han resistido a la capacidad de superación del ser humano': venceremos a la muerte, viviremos eternamente]
El presidente del Ejecutivo reiteró que la ciencia es uno de los "elementos que distingue la calidad de un país" junto a la igualdad entre mujeres y hombres. [lo retrata como ninguna otra frase] "Los periodos más oscuros y tristes de nuestra historia han sido en los que se dio la espalda a la ciencia y a la igualdad", agregó. [Y esta ¿qué me decís de esta?]
Aumento de patentesEn su discurso, Zapatero reconoció el papel "pionero" jugado por Andalucía en la defensa de la investigación con células madre y elogió al científico Bernat Soria, que dirigirá el Cabimer. Soria reivindicó la libertad de investigación, "incluida la investigación con células madre", como una característica de las sociedades avanzadas, en las que también aprecia otros valores como la tolerancia y la cultura. [Bernat Soria -que estaba en Alicante- ha jugado muy bien sus cartas de víctima: ya se ven los resultados: buen carguete y pasta a montones, algo que envidiarán todos los investigadores de Andalucía, que están sin dinero]
Después de recordar que la investigación en medicina regenerativa está causando "una enorme revolución en todo el mundo", el científico admitió que en España se ha incrementado el respaldo a la investigación sin que esto se haya traducido en un incremento de patentes. "Nuestro compromiso tiene que ser patentar 10 veces más de lo que patentamos en este momento y transferir tecnología hacia el sistema sanitario", indicó, tras mostrar un vídeo con las felicitaciones de varios científicos por la apertura del Cabimer, entre ellos los Nobel de Medicina Erwin Neher y Baruj Bencerrat y el impulsor de la clonación de la oveja Dolly Ian Wilmut. [y llegamos al meollo: la pasta que mueve esto; vuelvo a recomendaros el artículo de Natalia López Moratalla].
El presidente andaluz, Manuel Chaves, recordó que la apuesta de su Administración por la medicina regenerativa comenzó cuando algunos científicos españoles "se encontraron con grandes dificultades y carentes del amparo legal necesario para continuar su trabajo". Chaves anunció que, "tras una fase inicial, difícil y conflictiva", el programa andaluz de terapia celular aprobado en 2004 implicará a 400 investigadores cuando todos los centros estén concluidos dentre de dos años.
Ciencia e Iglesia católica tienden a chocar [este es el punto de vista del periódico], y los obispos lo advierten con frecuencia con reiterados esfuerzos para advertir a la sociedad de que no se oponen por norma a los avances científicos o tecnológicos. Ayer, en la Conferencia Episcopal, hubo ocasión de escuchar esas condenas y justificaciones, en boca de su presidente, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, sobre el proyecto de ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida que promueve el Gobierno socialista. Esta norma permitirá, entre otras cosas, la selección genética de hijos para curar a hermanos enfermos, lo que, según Blázquez, no muestra "el respeto debido a la vida de una persona en sus primeras fases".
Dijo: "Un embrión no es un amasijo ni un cúmulo indiferenciado de células, no es un objeto a nuestra disposición. Es un sujeto, una nueva individualidad, alguien, no simplemente algo, en los inicios de su ciclo vital".
La tesis episcopal es que "desde la formación del cigoto acontece un constante y gradual desarrollo de un nuevo organismo humano que evolucionará siguiendo una orientación precisa". [no es científico decir eso: es la 'tesis episcopal'] La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, la segunda presidida por el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, estudiará esta semana el polémico proyecto de ley.
Iglesia y ciencia
Dijo Blázquez, en un largo apartado de su discurso de apertura: "El magisterio de la Iglesia ha sostenido y defendido constantemente el carácter sagrado e inviolable de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte. Pues bien, afirmamos con palabras del Papa Benedicto XVI: Este juicio moral es válido ya desde los inicios de la vida de un embrión, incluso antes de que sea implantado en el seno materno, que le custodiará y alimentará hasta el momento del nacimiento. Cuando el gameto masculino se une con el femenino surge un ser vivo distinto del padre y de la madre. Es un ser vivo que, sin solución de continuidad si no es interceptado en el camino, podrán recibir sus padres con el gozo de haberles nacido un hijo. 'El amor de Dios no hace diferencias entre el recién concebido, aún en el vientre de su madre, y el niño, el joven, el hombre maduro o el anciano' [la cita es de Benedicto XVI]. No siempre, por desgracia, manifiesta nuestra sociedad el respeto debido a la vida de una persona en sus primeras fases, que, como decía Julián Marías, recientemente fallecido, es siempre una realidad viniente. Por aquellas fases iniciales todos nosotros hemos pasado. Las fuentes de la vida humana son sagradas; manipularlas es una aventura, además de inmoral, inmensamente arriesgada".
Blázquez afirmó que "la Iglesia se alegra del progreso de la ciencia y de la técnica, que debe servir al desarrollo de la humanidad". Pero [importante conjunción] añadió: "Pedimos que al poder de la ciencia se una la conciencia moral y el respeto a la dignidad de la persona en todo el recorrido de su existencia y en todas las circunstancias de la vida. La mirada de la fe potencia la luz de la razón para ver una persona, más aún al mismo Jesús, en todos los momentos de su formación y en todos los rostros, por más desfigurados que estén".
4 comentarios:
http://barrapunto.com/journal.pl?op=display&uid=7947&id=11607
Me gusta mucho tu "fiskeo a naP". He puesto la dirección en la actualización de una cosa que he escrito, más o menos de semejante tenor, en
"Zapatero, la investigación con células madre, la moral, la conciencia y demás: verborrea de contradicciones"
(http://www.scriptor.org/2006/03/zapatero_la_inv.html)
Un cordial saludo
¿Cómo tiene la desfachatez de tildar de "cultura de la muerte" a una iniciativa científica que pretende, ni más ni menos, paliar dolores, curar enfermedades y salvar vidas hic et nunc, no en un mundo de pacotilla post mortem? Usted, que venera una imagen sanguinolenta de un hombre azotado, escarnecido y crucificado hasta la muerte; usted, que se declara acólito de una secta para la que la vida (esa vida por la que tanto dicen luchar) es solamente, terriblemente, una praeparatio mortis; usted, que cree en la existencia de un dios único y celoso que ha causado más dolor, odio, sangre, brutalidad y muertes que paz, y que aseguran que pretende venir (así llevan dos mil años diciéndonoslo) para blandir la espada, y en cuyo nombre se justifican las Cruzadas, la Inquisición, las guerras religiosas, el Día de San Bartolomé, las hogueras, el Índice, el apoyo al fascismo del siglo XX, la criminal campaña contra el preservativo... ¿para qué seguir? El suyo, señor, sí que es un culto a la muerte.
Gracias.
http://justicia.bitacoras.com/archivos/2006/04/02/antonio-marina-a-favor-de-experimentar-con-embriones
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